La variedad de encastes dejó una tarde de juego desigual, marcada por los percances durante la exhibición de Primoroso, de Marqués de Albaserrada, y una larga velada con tres toros embolados.
La segunda jornada taurina de las fiestas de la Misericordia de Burriana reunió un cartel de variados encastes y ejemplares de muy buena presentación, en la línea del día inaugural. Sin embargo, el juego de los astados no terminó de redondear una tarde condicionada por los percances y que dio paso a una prolongada sesión nocturna.
Abrió plaza Tomatillo, nº 82, de Adolfo Martín, patrocinado por la Peña El Bou & Bou de France. Bajo, de manos cortas, corto de esqueleto, muy rematado y cornivuelto, fue un toro de magnífica presentación, muy en el tipo de la ganadería y del encaste Albaserrada.
Su comportamiento, en cambio, estuvo marcado por la falta de fijeza y una embestida desconcertante. Tras unos primeros minutos sin definirse, se dedicó a recorrer el recinto a su aire y únicamente se empleó cuando tuvo o buscó presa. Su actuación dejó un percance y concluyó a los veinte minutos, con su encierro de cara a la embolada prevista para la noche.
El segundo turno correspondió a Chicharito, nº 14, de Torrestrella, adquirido por la Peña El Tercio. De pelo ensabanado, con tendencia a burraco, fue un ejemplar largo de viga, alto, despegado del suelo y fino de lámina. Lucía pitones dirigidos hacia arriba, con cierta cuna y ligeramente zurdos.
Chicharito se mostró distraído y falto de celo. Tuvo movilidad y recorrió ambas plazas, lo que permitió contemplar su llamativa estampa desde los cadafales, pero le faltó codicia para despertar el interés del aficionado. Su exhibición transcurrió sin alcanzar la intensidad que se esperaba.
Cerró la tarde Primoroso, nº 43, de Marqués de Albaserrada, patrocinado por la Peña El Bou. De encaste Pedrajas, fue otro toro de cuidada presentación: ligeramente despegado del suelo, fino de lámina, con bastante romana y muy igualado de pitones.
Su salida fue electrizante. Llegó hasta los palos y alcanzó a un aficionado antes de marcharse hacia la plaza del Pla, donde protagonizó arrancadas veloces y poderosas. Lo más destacado fue la enorme fuerza con la que remató contra los barrotes. En una de esas acometidas, iniciada desde larga distancia, alcanzó a otro aficionado y golpeó también a un tercero.
La sucesión de percances y la necesidad de atender a uno de los heridos en el hospital móvil instalado en el recinto obligaron a detener el festejo. Primoroso apenas permaneció nueve minutos en el recorrido antes de ser encerrado con la ayuda de los mansos. Ante la brevedad de su actuación, se decidió embolarlo por la noche.
En ese corto espacio de tiempo dejó ver un comportamiento con cierta tendencia a la mansedumbre, aunque también con casta, velocidad y contundencia en los remates.
Una larga noche con tres embolados
La incorporación de Primoroso al programa convirtió la sesión nocturna en una extensa velada. Primero se emboló a Tomatillo, de Adolfo Martín; después llegó el turno de Cuarentón, nº 38, de José Escolar, patrocinado por la Peña El Tercio y previsto para salir directamente embolado; y, por último, repitió el ejemplar de Marqués de Albaserrada.
Tomatillo salió desde el corral del Museo Taurino para ser embolado en la plaza del Ayuntamiento. La maniobra se realizó con una longitud de cuerda poco habitual en la población y se completó correctamente. Sin embargo, el toro se lastimó una mano al salir de la embolada y hubo que guardarlo a los pocos minutos.
Cuarentón protagonizó una vibrante salida del pilón, con saltos y tarascadas que pusieron a prueba al rabero, quien tuvo mérito al aguantar las acometidas del animal. Ese comienzo no tuvo continuidad: durante la exhibición se hizo patente que el toro estaba mermado de facultades físicas y su actuación acabó resultando tediosa.
El cierre correspondió a Primoroso. Su movilidad y la velocidad de sus arrancadas complicaron una embolada de mucho peligro. Durante la exhibición nocturna prevaleció su carácter manso: mantuvo el riesgo en sus acciones, pero eligió sus propios recorridos y se empleó hacia donde quiso, sin dar continuidad a las acometidas que había mostrado por la tarde.
Burriana completó así una segunda jornada en la que destacó la presentación de los tres toros de la tarde, aunque el juego desigual y los percances impidieron disfrutar de una sesión más completa.
La programación taurina continúa hoy con Tutor, nº 109, de Garcigrande, patrocinado por el Ayuntamiento de Burriana.
Informa: Redacción Els Bous la Nostra Festa.
Fotografía: J. Centelles.

