Santiago Domecq cierra la Fira d’Onda con una gran tarde de toros y una memorable embolada de «Mirón»

El último encierro patrocinado por el Ayuntamiento de Onda dejó una jornada de notable interés, con cinco ejemplares que ofrecieron un juego aprovechable. El cinqueño «Mirón» destacó por su bravura, nobleza y una extraordinaria embolada que puso el broche a la Fira d’Onda 2026.

La Fira d’Onda 2026 puso ayer sábado el punto final a su programación taurina con el tercero y último de los encierros patrocinados por el Ayuntamiento de Onda, protagonizado por seis toros de la ganadería de Santiago Domecq. Una corrida correctamente presentada, sin exageraciones, compuesta por cinco cuatreños y un cinqueño, en la que hubo dos sustituciones respecto a los ejemplares anunciados inicialmente. El encierro resultó rápido y sin mayores incidencias, dando paso a una jornada de notable interés en la que, salvo alguna excepción, los toros ofrecieron un comportamiento más que aprovechable. «Mirón», número 56, se convirtió en el gran protagonista del día, especialmente por su extraordinaria embolada nocturna, mientras que «Genovés» y «Subversivo» también contribuyeron a cerrar la feria con un buen sabor de boca.

Un encierro rápido para abrir la última jornada

La mañana del sábado llegaba cargada de expectación. Onda afrontaba el último de sus tres encierros de toros cerriles, una cita que volvió a congregar a numerosos aficionados en las calles del recinto.

El Ayuntamiento de Onda había apostado para la clausura por la ganadería de Santiago Domecq, con una corrida de presentación correcta y equilibrada, sin excesos, en la que destacaban algunos ejemplares por sus hechuras y conformación.

La manada completó un encierro rápido y sin incidencias destacables, permitiendo disfrutar de una carrera que dio paso a las exhibiciones de los dos primeros toros de la mañana.

«Esmeralda», el mejor presentado, pero el más deslucido

El encargado de abrir las exhibiciones fue «Esmeralda», número 57, un cuatreño de pelaje colorado que destacaba por ser el toro más serio y mejor presentado del encierro.

Sin embargo, su comportamiento estuvo muy lejos de lo que cabía esperar por su presencia. Desde los primeros momentos mostró una marcada condición mansa, sosa y parada, sin apenas disposición para entrar en la pelea.

Fue un ejemplar que no terminó de responder a los cites, mostrando escasa entrega y pocas posibilidades para el lucimiento de los aficionados.

«Esmeralda» terminó siendo el toro más deslucido de toda la jornada, una excepción dentro de un conjunto que, como se comprobaría posteriormente, ofreció un comportamiento notablemente superior.

«Señalado», nobleza y movilidad para mejorar la mañana

En segundo lugar salió «Señalado», número 100, otro cuatreño, de pelaje castaño, que presentaba unas hechuras menos armónicas que las de sus hermanos, siendo posiblemente el ejemplar más alto de la corrida.

Pese a ello, su comportamiento resultó muy superior al del primero, ofreciendo una lidia interesante en la que destacaron su nobleza, movilidad y buena disposición para los cites.

El astado se emplazó durante algunos momentos en la plaza del Pla, desplazándose posteriormente hasta las plazas de los Arcos y los Porches, donde continuó ofreciendo posibilidades para el lucimiento.

Fue un toro que se dejó hacer, respondió con nobleza y mantuvo una buena movilidad, permitiendo a los aficionados aprovechar sus condiciones y disfrutar de diferentes intervenciones.

Una actuación que mejoró considerablemente el balance de la mañana y que anticipaba el buen juego que ofrecerían varios de los ejemplares durante la tarde.

«Mirón», un cinqueño bravo, noble y con calidad

La sesión vespertina comenzó con la exhibición del único cinqueño del encierro, «Mirón», número 56, que terminó convirtiéndose en el gran protagonista de la jornada.

Desde su salida mostró una marcada condición brava, emplazándose en la plaza del Raval, donde desarrolló buena parte de su lidia.

Aunque en determinados momentos dejó entrever que no andaba sobrado de fuerzas, el ejemplar compensó esta circunstancia con una excelente disposición para entrar en la pelea, mostrando bravura, nobleza y calidad en sus embestidas.

Fue un toro que aceptó los cites, se empleó con entrega y permitió disfrutar de momentos de gran interés, ofreciendo un comportamiento completo y con numerosas virtudes.

En los últimos compases de su exhibición, algunos aficionados decidieron sacarle la muleta, descubriendo una faceta especialmente interesante del astado.

«Mirón» metió muy bien la cara en los engaños, respondiendo con nobleza y calidad, confirmando las buenas condiciones que había mostrado durante toda su lidia.

Un toro bravo, de excelente fondo y notable comportamiento, que ya durante la tarde se situaba entre los más destacados del encierro.

«Faisán», movilidad sin terminar de entregarse

El segundo ejemplar de la tarde fue «Faisán», número 35, un cuatreño de pelaje colorado que ofreció un comportamiento más discreto que el de su antecesor.

Fue un toro con cierta tendencia a mansear, que recorrió diferentes puntos del recinto y que, en numerosas ocasiones, salía suelto de los cites, mostrando una actitud algo desentendida.

Sin embargo, tampoco fue un ejemplar completamente deslucido. Tuvo movilidad y permitió algunas intervenciones, aunque sin terminar de fijarse ni ofrecer la continuidad necesaria para desarrollar una lidia de mayor importancia.

Su comportamiento resultó inferior al de los toros más destacados de la jornada, aunque estuvo por encima de lo ofrecido por «Esmeralda» durante la mañana.

«Genovés», bravura, transmisión y emoción en los Porches

En tercer lugar llegó el turno de «Genovés», número 102, uno de los dos ejemplares que habían sustituido a los toros anunciados inicialmente.

Se trataba de un cuatreño de pelaje negro y buenas hechuras, que pronto dejó patente su disposición para entrar en la pelea.

El astado se emplazó principalmente en la plaza de los Porches, donde desarrolló una lidia de notable interés, ofreciendo bravura, transmisión y un punto de picante que obligó a los aficionados a medir bien sus intervenciones.

Fue un toro que respondió a los cites con decisión y dejó arrancadas de emoción, permitiendo disfrutar de diferentes acciones de mérito.

Su comportamiento tuvo esa mezcla de bravura y exigencia que tanto gusta al aficionado, manteniendo el interés durante buena parte de su exhibición.

«Genovés» fue uno de los ejemplares más interesantes de la tarde, contribuyendo a elevar el nivel de una jornada que estaba ofreciendo un buen balance ganadero.

«Subversivo», nobleza y facilidad para cerrar la tarde

El último ejemplar en salir fue «Subversivo», número 98, otro de los toros que no figuraban en el cartel inicial.

Se trataba de un cuatreño colorado que terminó ofreciendo una de las actuaciones más agradecidas de toda la jornada.

Fue posiblemente el toro más noble y fácil del encierro, un ejemplar que permitió disfrutar a cuantos aficionados quisieron ponerse delante.

Mostró bravura, movilidad y una excelente disposición para los cites, respondiendo con nobleza tanto a los quiebros como a las rodadas.

Su comportamiento facilitó el lucimiento de los participantes, que pudieron aprovechar sus condiciones sin las complicaciones que habían presentado otros ejemplares.

«Subversivo» fue un toro que sirvió mucho y que dejó un buen sabor de boca, poniendo un magnífico punto final a las exhibiciones vespertinas de la última jornada de la feria.

«Señalado» mantiene su buen juego en una embolada demasiado corta

Durante la tarde llegó el turno de la embolada de «Señalado», número 100, el segundo toro exhibido por la mañana.

El ejemplar volvió a mostrar la nobleza y buena disposición que había ofrecido durante su primera actuación, manteniendo una línea similar de comportamiento.

Sin embargo, su exhibición resultó excesivamente corta, después de que se le desprendiera uno de los aparatos de embolar.

La normativa obligó a proceder a su encierro, impidiendo que el astado pudiera continuar desarrollando una lidia que estaba ofreciendo buenas sensaciones.

Una circunstancia desafortunada que dejó a los aficionados con ganas de disfrutar durante más tiempo de un toro que había demostrado condiciones para ello.

«Faisán» baja el nivel en su embolada

Ya por la noche comenzaron las emboladas de los ejemplares exhibidos durante la tarde.

El primero fue «Faisán», número 35, que mostró un comportamiento claramente inferior al de su exhibición en puntas.

El astado perdió prácticamente toda la disposición para entrar en la pelea, dedicándose principalmente a recorrer las calles del recinto, sin terminar de fijarse en los cites.

Una actuación deslucida en la que la movilidad no se tradujo en bravura ni transmisión, dejando pocas posibilidades para el lucimiento.

«Mirón» protagoniza una embolada memorable

El momento más importante de la noche, y posiblemente de toda la jornada, llegó con la embolada de «Mirón», número 56, el único cinqueño del encierro.

El ejemplar volvió a demostrar las excelentes condiciones que había apuntado durante la tarde, ofreciendo una actuación que incluso superó el buen nivel de su exhibición en puntas.

Fue un toro que sacó raza, bravura y una entrega extraordinaria, respondiendo a los cites con decisión y manteniendo una actitud que permitió disfrutar de momentos de enorme emoción.

Los aficionados estuvieron especialmente acertados y dispuestos a ponerse delante, aprovechando las condiciones de un astado que no dejó de ofrecer arrancadas de mérito y que mantuvo su bravura durante toda la embolada.

La combinación entre la calidad del toro y las ganas de los participantes permitió presenciar una de las actuaciones más destacadas de la Fira d’Onda 2026.

«Mirón» firmó una embolada memorable, de esas que quedan en el recuerdo de los aficionados y que justifican por sí solas una jornada taurina.

Un toro completo, bravo y noble, que terminó convirtiéndose en el gran protagonista del último día de feria.

«Genovés» no mantiene el nivel de la tarde

La última embolada de la noche, y con ella el cierre definitivo de las exhibiciones taurinas de la feria, correspondió a «Genovés», número 102.

El ejemplar, que durante la tarde había ofrecido un comportamiento interesante por su bravura y transmisión, no consiguió mantener esas mismas condiciones bajo las bolas.

Tras una embolada algo prolongada, el astado acusó el esfuerzo y terminó ofreciendo un juego inferior al esperado.

Fue una actuación más discreta, sin la continuidad ni la emoción que había mostrado durante su primera exhibición.

De esta forma concluyeron las emboladas y se puso punto final a la programación taurina de la Fira d’Onda 2026.

Santiago Domecq pone un buen broche a la Fira d’Onda 2026

El último encierro dejó un balance claramente positivo, con una corrida de Santiago Domecq que, sin destacar especialmente por su presentación, ofreció un notable juego en conjunto.

Salvo «Esmeralda», que resultó el ejemplar más deslucido, y las dificultades que mostró «Faisán» para emplearse con continuidad, el resto de los toros permitió disfrutar de momentos interesantes, especialmente durante la tarde.

«Señalado», «Genovés» y «Subversivo» dejaron buenas sensaciones por su nobleza, movilidad y disposición, mientras que «Mirón» sobresalió por encima del conjunto, tanto por su comportamiento en puntas como por una extraordinaria embolada que se convirtió en el mejor colofón posible.

Con esta jornada, Onda cerró una nueva edición de su Fira taurina, marcada por el protagonismo de las peñas, los toros cerriles y los tres encierros patrocinados por el Ayuntamiento, que volvieron a reunir a numerosos aficionados en las calles de la localidad.

La bravura de «Mirón» y su memorable embolada pusieron el punto final a una feria que volvió a demostrar el arraigo y la importancia del toro en Onda.

Informa: : Redacción Els Bous la Nostra Festa.
Fotografías: Luis M.

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