El primero de los encierros patrocinados por el Ayuntamiento de Onda congregó a numerosos aficionados en las calles. «Guantero» destacó por su bravura durante la mañana, mientras que «Malos Cascos» salvó el tramo final de una tarde deslucida gracias al buen hacer de los aficionados.
La Fira d’Onda 2026 entró el jueves en uno de sus capítulos más esperados con el inicio de los tradicionales encierros de toros cerriles patrocinados por el Ayuntamiento de Onda. La prestigiosa ganadería de La Quinta fue la encargada de inaugurar el ciclo, despertando una gran expectación entre los aficionados, que volvieron a llenar las calles del recinto taurino. Un encierro rápido, con algún momento de tensión, dio paso a la exhibición de los seis ejemplares, repartidos entre la mañana y la tarde. «Guantero» dejó los mejores momentos del festejo matinal, mientras que la sesión vespertina resultó más discreta, aunque el último astado terminó ofreciendo buenas embestidas gracias al trabajo de los aficionados que supieron sacar partido a sus condiciones.
Un encierro rápido y con las calles abarrotadas
Llegaba el turno de los encierros en Onda, una de las citas que mayor expectación despiertan dentro de su programación taurina. Como viene siendo habitual, la afluencia de público fue multitudinaria, con aficionados llegados de diferentes localidades para presenciar el primero de los tres encierros programados por el consistorio.
En esta ocasión, el Ayuntamiento de Onda había apostado por los toros de La Quinta, una de las ganaderías más reconocidas por los aficionados al encaste Santa Coloma, cuyos ejemplares despertaban un especial interés.
La manada protagonizó un encierro rápido, recorriendo las calles del recinto con velocidad y dejando algún momento de apuro entre los corredores. Se produjo un susto que, afortunadamente, no pareció revestir consecuencias graves.
Destacó también una buena parada de los cabestros, que contribuyó al correcto desarrollo del encierro y permitió completar la carrera sin mayores incidencias aparentes.
«Guantero», un toro pícaro y con bravura en la plaza del Pla
Concluido el encierro, comenzó la exhibición matinal de los dos primeros ejemplares. El encargado de abrir la jornada fue «Guantero», número 21, un toro que pronto dejó patente su personalidad.
Fue un astado con muchas teclas, pícaro y con mucha idea, de esos que siempre saben lo que dejan detrás, lo que tienen delante y cuanto sucede a su alrededor. Un toro que exigió atención constante y que no permitió relajaciones a quienes se pusieron delante.
Su lidia se desarrolló principalmente en la plaza del Pla, donde ofreció muy buenas embestidas, con arrancadas de bravura y transmisión, permitiendo a los recortadores disfrutar de momentos de interés.
«Guantero» respondió a los cites con decisión, mostrando una condición que obligaba a medir bien las distancias y a estar pendiente de sus reacciones. Un toro con personalidad, listo y bravo, que puso un buen comienzo a las exhibiciones de La Quinta.
«Dichoso» muestra su mejor pitón izquierdo
En segundo lugar se dio suelta a «Dichoso», número 18, que realizó una salida eléctrica y muy rápida desde la plaza del Raval, desplazándose con prontitud hasta la plaza del Pla.
Fue allí donde desarrolló buena parte de su lidia, ofreciendo un comportamiento interesante, aunque con diferencias apreciables entre ambos pitones.
Por el derecho apretaba más, exigiendo mayor atención y colocación a los aficionados, mientras que por el izquierdo mostró mejores condiciones para el lucimiento, permitiendo aprovechar algunas de sus arrancadas.
El astado también buscó las calles del recinto, alternando sus desplazamientos con las intervenciones de los recortadores. Una actuación con momentos de interés que completó una mañana de buenas sensaciones, especialmente por el comportamiento de los dos ejemplares exhibidos.
«Tonelero», un toro bien hecho que rehuyó la pelea
La sesión vespertina comenzó con la exhibición de «Tonelero», número 93, que salió desde la plaza del Raval.
Se trataba de un ejemplar fuerte, de buenas hechuras y notable presencia, uno de los toros que destacaban por su conformación dentro del encierro de La Quinta.
Sin embargo, su comportamiento no estuvo a la altura de su presentación. Desde los primeros momentos mostró escasa disposición para entrar en la pelea, buscando continuamente la salida y tratando de alejarse de los aficionados.
Fue un toro que rehuyó los enfrentamientos y prefirió recorrer las calles, sin terminar de fijarse en los cites ni ofrecer posibilidades para el lucimiento. Una actuación deslucida en la que su buena presencia fue lo más destacado.
«Lagartijo», bonito de hechuras, pero sin transmisión
En segundo lugar llegó el turno de «Lagartijo», número 58, otro ejemplar fuerte y de bonita presentación, que fue soltado desde la plaza del Pla.
El toro destacó por sus buenas hechuras y agradable estampa, despertando inicialmente el interés de los aficionados. Sin embargo, su comportamiento terminó dejando poco que reseñar.
Mostró mucha movilidad, recorriendo diferentes puntos del recinto, pero sin llegar a desarrollar una lidia que ofreciera momentos destacados.
Fue un toro que se desplazó por las calles sin pena ni gloria, dejando una actuación discreta en la que la movilidad no se tradujo en entrega ni transmisión ante los cites.
«Embrujado» no pudo completar su exhibición
El tercer ejemplar de la tarde fue «Embrujado», número 8, que salió desde la plaza del Raval.
El astado pareció lastimarse en los primeros instantes de su salida, circunstancia que condicionó por completo su participación en la jornada.
Ante esta situación, se procedió a encerrarlo poco después, sin que pudiera desarrollar su lidia ni ofrecer a los aficionados la posibilidad de valorar su comportamiento.
Una circunstancia desafortunada que dejó la tarde sin la exhibición completa de uno de los seis toros anunciados.
«Malos Cascos» salva el final de la tarde con buenas embestidas
El último ejemplar en salir fue «Malos Cascos», número 99, que inició su exhibición desde la zona de la Safona.
Era el toro de menor presencia y más flojo de hechuras de los seis ejemplares del encierro. Una condición que se reflejó también en su comportamiento durante buena parte de la lidia.
El astado acusó una evidente falta de poder y fuerza, quedándose corto en los embroques y mostrando dificultades para mantener la continuidad de sus embestidas.
Sin embargo, cuando parecía que la tarde iba a concluir sin mayores alicientes, el toro llegó a la plaza del Raval, donde se produjo uno de los momentos más interesantes de la sesión.
Allí, Bermejo y Bruno Martínez, junto a otro aficionado, decidieron sacar la muleta y tratar de aprovechar las condiciones del ejemplar. Su buen hacer permitió descubrir una faceta que hasta entonces apenas había mostrado.
«Malos Cascos» comenzó a meter muy bien la cara, ofreciendo embestidas de calidad y nobleza, respondiendo a los engaños y permitiendo disfrutar de una serie de acciones de mérito.
Fue un final inesperado para un toro que había mostrado tantas limitaciones durante su lidia. La colocación, la paciencia y el buen criterio de los aficionados permitieron sacar a relucir las virtudes que todavía guardaba el ejemplar.
El público supo reconocer el esfuerzo y «Malos Cascos» fue despedido con una ovación, poniendo un broche más agradable a una tarde que, hasta ese momento, había ofrecido escasos argumentos para el lucimiento.
Las emboladas mantienen la tónica de la tarde
La jornada continuó con las correspondientes emboladas de los ejemplares de La Quinta, que volvieron a recorrer las calles del recinto taurino ondense.
En líneas generales, el comportamiento de los astados durante las exhibiciones nocturnas mantuvo la tónica de la sesión vespertina, sin que se produjera un cambio significativo en el juego ofrecido por el conjunto de la corrida.
La falta de entrega de algunos ejemplares y las dificultades para desarrollar lidias de mayor continuidad marcaron una sesión que no terminó de alcanzar las expectativas despertadas por el hierro anunciado.
De esta manera concluyó el primer encierro de la Fira d’Onda 2026, una jornada que dejó una carrera rápida y emocionante, una mañana con momentos de bravura y una tarde de menor contenido, salvada en sus últimos compases por las buenas embestidas de «Malos Cascos».
Veiga Teixeira, protagonista del segundo encierro en su 25.º aniversario
La Fira d’Onda continuará el viernes con el segundo encierro de toros cerriles, protagonizado por la ganadería portuguesa de Veiga Teixeira, con el que celebra su 25º aniversario Guarismo 2.
Una nueva cita patrocinada por esta pionera peña, que volverá a reunir a numerosos aficionados en las calles de la localidad para disfrutar de otro de los grandes atractivos de su feria taurina.
Informa: : Redacción Els Bous la Nostra Festa.
Fotografías: Luis M., Manolo Moreno.

