Seis toros cerriles de Carlos Núñez, Peñajara, La Jotera, Alejandro Vázquez, Cuadri y El Solivo protagonizaron un día marcado por la emoción, el recuerdo a los aficionados fallecidos y la seriedad de algunos astados, especialmente «Montero» y «Tapabocas».
El miércoles de la Fira d’Onda llegó con una de las jornadas más especiales y esperadas por la afición local: el tradicional día de las peñas. Una cita en la que las asociaciones taurinas de la población volvieron a demostrar su compromiso con la fiesta, reuniendo a numerosos aficionados alrededor de seis toros cerriles, que se exhibieron a lo largo de la mañana y la tarde, con sus correspondientes emboladas. Una jornada cargada de sentimiento, esfuerzo y afición, que tuvo momentos de gran emoción, especialmente en el homenaje a los aficionados fallecidos, y en la que no faltaron las arrancadas de mérito, la movilidad y la seriedad de algunos ejemplares que exigieron el máximo respeto a quienes se pusieron delante.
«Favorable», de Carlos Núñez, abre una mañana cargada de emoción
La jornada comenzó con uno de los momentos más emotivos de la feria. La Peña Recorte quiso rendir un sentido homenaje al tristemente fallecido José Miguel Viola, en un acto cargado de sentimiento que acompañó la llegada del cajón tirado por caballos. Una bonita puesta en escena que emocionó a los presentes y que sirvió para recordar a quien había formado parte de la afición taurina ondense.
Antes de proceder a la desencajonada se guardó un respetuoso minuto de silencio en memoria de José Miguel Viola y de Antonio Julián, también tristemente fallecido aquel mismo día. Un gesto que dejó patente el sentimiento de unión y compañerismo que existe entre las peñas de la localidad.
Desde los cajones situados en la entrada del Raval se dio suelta a «Favorable», número 34, de la ganadería de Carlos Núñez. Un bonito ejemplar, muy bien hecho, armónico de hechuras y abrochado de pitones, que realizó una salida cargada de emotividad, durante la cual se depositó un ramo de flores en recuerdo de los fallecidos.
El astado no pudo ser parado en sus primeros movimientos y desarrolló prácticamente toda su lidia en la plaza del Raval. Fue un toro que comenzó ofreciendo buenas sensaciones, con bonitas arrancadas de bella factura y embestidas que permitieron disfrutar a los aficionados. Sin embargo, su comportamiento fue de más a menos, agarrándose progresivamente al piso y mostrando cada vez mayores dificultades para arrancarse a los cites. Pese a ello, dejó buenos momentos y una actuación interesante para abrir la jornada.
«Estola», de Peñajara, no terminó de romper
A continuación llegó el turno de la Peña Aficionats al Bou de Fira, que por tercer año consecutivo apostó por un ejemplar de Peñajara de Casta Jijona. En esta ocasión fue «Estola», número 16, un toro de escasa cara que no terminó de ofrecer el juego esperado.
Desde sus primeros movimientos mostró una condición sosa, sin demasiada transmisión y con dificultades para emplearse en los cites. Su lidia lo llevó hasta la plaza de los Arcos, donde encontró unas condiciones favorables para desarrollar su comportamiento y consiguió protagonizar alguna arrancada de interés.
Posteriormente regresó a la plaza del Raval, donde terminó agarrándose por completo al piso, acusando una notable falta de entrega y costándole cada vez más responder a los recortes. Una actuación discreta que dejó pocos momentos para el lucimiento.
«Almendrito», de La Jotera, abre la tarde de las peñas
Con la llegada de la tarde, y siguiendo el orden de antigüedad de las asociaciones, comenzó la exhibición de los cuatro toros restantes.
La veterana Peña Ti-K, fruto de muchos años de esfuerzo, trabajo y dedicación a la fiesta, presentó a «Almendrito», número 18, de la ganadería de La Jotera.
Se trataba de un ejemplar muy largo, de bonitas hechuras y armónica conformación, especialmente por la disposición de sus pitones. Un toro que destacó por su presencia y buena lámina, despertando el interés de los aficionados desde su aparición.
Su salida resultó fría, mostrándose parado y sin excesiva disposición para entrar en la pelea. A lo largo de la lidia alternó momentos de escasa respuesta con otros de mayor movilidad, aunque sin terminar de desarrollar una actuación continuada que permitiera aprovechar plenamente sus condiciones.
«Hornero», de Alejandro Vázquez, para la Peña Pañuelito Verde
La siguiente asociación en intervenir fue otra de las veteranas del panorama taurino ondense, la Peña Pañuelito Verde, que este año apostó por un ejemplar de la ganadería de Alejandro Vázquez.
El elegido fue «Hornero», número 35, un toro que mostró movilidad durante su exhibición, recorriendo diferentes puntos del recinto y ofreciendo alternativas a los aficionados que intentaron ponerse delante.
Su actuación estuvo marcada principalmente por esa movilidad, aunque sin llegar a dejar momentos especialmente destacados en cuanto a entrega y transmisión.
«Montero», de Cuadri, impone su seriedad en el Raval
En tercer lugar llegó uno de los ejemplares que mayor expectación había despertado entre los aficionados. La Asociación Hijos de Celestino Cuadri había anunciado inicialmente a «Elegante», número 29, un imponente ejemplar que finalmente tuvo que ser sustituido debido a una lesión.
En su lugar fue adquirido «Montero», número 22, de Hijos de D. Celestino Cuadri Vides, un astado que, pese al cambio obligado, terminó ofreciendo momentos de gran interés por su seriedad y comportamiento.
Desde su salida mostró mucho nervio, desplazándose con energía hasta terminar emplazándose en la plaza del Raval, donde desarrolló buena parte de su lidia.
Fue un toro de muchas teclas, de esos que obligan a pensar antes de ponerse delante. Aunque se mostró parado y frío en determinados momentos, cuando decidió arrancarse lo hizo con una fuerza y una determinación que pusieron de manifiesto su bravura.
Sus arrancadas, llenas de poder y seriedad, exigieron colocación y decisión a los aficionados. Un ejemplar que no regaló nada y que, pese a su aparente quietud, mantuvo siempre ese punto de peligro propio de los toros que saben lo que dejan detrás.
«Montero» dejó una actuación de las que gustan al aficionado torista, con momentos de auténtica emoción y una marcada personalidad.
«Tapabocas», de El Solivo, pone el broche con una exhibición de máxima seriedad
El último turno de la tarde correspondió a la Peña 300 Torres, que presentó a «Tapabocas», número 7, de la ganadería de El Solivo.
El ejemplar protagonizó una salida de bravo, mostrando desde el primer momento una actitud que obligó a extremar las precauciones. Fue uno de esos toros que imponen su ley en el recinto y que ponen a cada uno en su sitio.
Su lidia se desarrolló principalmente en la plaza del Pla, donde dejó momentos de máxima tensión. Un toro con genio, poder y una seriedad que no permitió relajaciones, exigiendo respeto a cuantos intentaron ponerse delante.
«Tapabocas» sembró el desconcierto entre los presentes con su comportamiento, imponiendo su autoridad en cada movimiento y dejando claro que cualquier descuido podía tener consecuencias.
Un toro que, por encima del lucimiento, transmitió esa emoción que busca el aficionado al toro bravo: la incertidumbre, el peligro y el respeto que merece un animal capaz de imponer su presencia. Una actuación que puso un intenso punto final a las exhibiciones de la tarde.
«Favorable» y «Estola» regresan con las bolas
La programación continuó durante la tarde con las emboladas de los dos toros exhibidos por la mañana, respetando el mismo orden de salida.
El primero en regresar al recinto fue «Favorable», de Carlos Núñez, patrocinado por la Peña Recorte. Su comportamiento resultó bastante similar al de la mañana, aunque mostró mayor movilidad en determinados momentos.
El astado terminó centrándose en la plaza de los Porches, donde ofreció algunos detalles interesantes, respondiendo a los cites y dejando arrancadas que pudieron ser aprovechadas por los aficionados.
A continuación se emboló «Estola», de Peñajara, patrocinado por Aficionats al Bou de Fira. El ejemplar mostró una actitud más dinámica que durante su exhibición matinal, desplazándose con mayor movilidad hasta terminar emplazándose en la plaza del Raval.
Fue precisamente allí donde sacó a relucir una condición más brava, ofreciendo buenos detalles en las arrancadas y permitiendo disfrutar de una versión más interesante que la mostrada horas antes. El toro dio la cara y dejó momentos de mérito, especialmente cuando fue exigido por los aficionados.
Una noche de emboladas con momentos de gran emoción
Ya entrada la noche llegó el turno de los cuatro toros exhibidos durante la tarde, que volvieron a salir al recinto con las bolas encendidas.
Abrió la sesión «Almendrito», de La Jotera, patrocinado por la Peña Ti-K. Su embolada resultó complicada, produciéndose un susto que afortunadamente no tuvo consecuencias para el cortador. Una vez suelto, el ejemplar mostró bastante movilidad, protagonizando diferentes desplazamientos por el recinto.
Seguidamente llegó el turno de «Hornero», de Alejandro Vázquez, perteneciente a la Peña Pañuelito Verde. El astado realizó una gran salida desde el pilón y mantuvo una notable movilidad durante su exhibición nocturna, dejando una actuación más dinámica.
«Montero» vuelve a demostrar su poder bajo las bolas
Uno de los momentos más interesantes de la noche llegó con la embolada de «Montero», de Cuadri.
El ejemplar volvió a demostrar su marcada personalidad, desarrollando una lidia muy agarrada al piso, pero salpicada de momentos de enorme emoción cuando decidió arrancarse a quienes se atrevieron a medir sus fuerzas con él.
Fueron pocos los aficionados que quisieron ponerse delante, conscientes de la dificultad que entrañaba un toro de estas características. Sin embargo, quienes lo hicieron protagonizaron acciones de mucho mérito, con rodadas de gran poder y riesgo ante un animal que no permitió el menor descuido.
Sus arrancadas resultaron contundentes, manteniendo la seriedad que ya había mostrado durante la tarde. Una embolada de gran intensidad, en la que el peligro y la emoción estuvieron presentes en cada intervención.
«Tapabocas» cierra la jornada imponiendo su ley
El último toro en embolarse fue «Tapabocas», número 7, de El Solivo, patrocinado por la Peña 300 Torres.
El ejemplar volvió a mostrar su carácter y genio, esta vez en la plaza del Raval, donde apenas encontró aficionados dispuestos a ponerse delante.
Fue un toro que impuso respeto, manteniendo esa condición seria y exigente que ya había exhibido por la tarde. Su presencia bastó para poner orden en el recinto, dejando pocos momentos para el lucimiento, pero manteniendo la emoción hasta el final.
Con su encierro concluyó una intensa jornada en la que las peñas volvieron a demostrar el importante papel que desempeñan dentro de la Fira d’Onda, tanto por el esfuerzo económico y organizativo que supone la adquisición de los astados como por su contribución a mantener viva la afición al toro cerril.
La Quinta abre el ciclo de encierros
Tras la intensa jornada del miércoles, la Fira d’Onda afrontaba el jueves uno de sus platos fuertes, con el primer encierro de toros cerriles de la ganadería de La Quinta, patrocinado por el Ayuntamiento de Onda.
Una cita que despertaba una gran expectación entre los aficionados y que daba paso a las jornadas de encierros de una feria que continuaba ofreciendo importantes alicientes taurinos.
Informa: : Redacción Els Bous la Nostra Festa.
Fotografías: Luis M., Manolo Moreno.

