La televisión pública valenciana vuelve a abrir sus puertas a una reivindicación histórica de la afición taurina, apostando por retransmisiones que conectan tradición, cultura popular y memoria colectiva.
Durante años, la afición taurina valenciana ha reivindicado algo que parecía imposible: volver a ver corridas de toros en la televisión pública valenciana. Una petición constante, silenciosa muchas veces, pero persistente. Y hoy, por fin, esa reivindicación empieza a verse reflejada en la apuesta de À Punt por las retransmisiones taurinas.
En tiempos donde hablar de toros parece incómodo para ciertos sectores urbanitas, donde algunos entienden la cultura únicamente desde su propio prisma, tiene todavía más mérito que una televisión pública valenciana decida mirar hacia una parte esencial de la identidad de esta tierra. Porque los toros, guste más o guste menos, forman parte de la Comunitat Valenciana. De sus pueblos, de sus fiestas, de su historia y de su manera de entender la calle.
Y conviene decirlo claro: esto no va de ideologías. Va de escuchar a la sociedad valenciana. Me decía hace poco un amigo que À Punt lo tenía complicado porque nació bajo una dirección marcada por una facción claramente antitaurina. Y quizá algo de razón tenga. Pero también sería injusto simplificarlo todo ahí. Porque en aquella etapa también se hicieron cosas positivas para el mundo taurino popular. Ahí quedó, por ejemplo, la solución al problema de los seguros de los bous al carrer, algo fundamental para mantener viva la fiesta en nuestros pueblos. Se hicieron cosas bien y otras menos bien, como ocurre en todas partes.
Pero lo importante es mirar hacia adelante. Y hoy, la realidad es que À Punt está demostrando ir en un buen camino. Valencia, Castellón, Sevilla, Madrid… y ojalá muchas más plazas en el futuro. La apuesta existe y eso es innegable.
Los que ya tenemos unos años recordamos perfectamente aquellas retransmisiones de Canal 9. Recuerdo siendo un chaval escuchar y ver las corridas en casa, con las familias reunidas delante del televisor. Era otra época. Todo parecía más sencillo. No existían tantos derechos de imagen, ni el postureo constante, ni Netflix, ni Twitter —ahora X—, ni WhatsApp, ni tantas distracciones que hoy compiten por la atención del espectador.
Seguramente ahora montar una retransmisión taurina es mucho más complicado que hace veinte o treinta años. Pero precisamente por eso tiene todavía más valor la decisión de apostar por ellas. Porque no era lo fácil. Era, simplemente, lo justo. Una reclamación histórica de muchísimos aficionados valencianos que durante demasiado tiempo sintieron que su televisión pública les daba la espalda.
Es cierto que las retransmisiones también han despertado críticas y debates internos dentro de la propia televisión pública, especialmente por los ajustes realizados en algunos espacios informativos durante las emisiones desde Madrid. Un debate legítimo y entendible en cualquier medio público. Pero precisamente eso demuestra hasta qué punto las corridas han vuelto a ocupar un espacio real en la conversación pública valenciana. Lo importante ahora es encontrar el equilibrio, no volver a cerrar la puerta. Porque durante demasiado tiempo el problema no fue el exceso de toros en televisión, sino justamente lo contrario: su ausencia absoluta pese a representar una parte indiscutible de la cultura y las tradiciones valencianas.
Y por eso creo que también hay que romper una lanza a favor de quienes han mantenido viva la llama taurina durante todos estos años, incluso cuando parecía que nadie más quería hacerlo. Ahí está el trabajo de 8 Mediterráneo, donde tantas veces he tenido la oportunidad de colaborar, pero también el de numerosos canales de YouTube, medios especializados y plataformas digitales que han seguido apostando por el contenido taurino cuando no era precisamente lo cómodo ni lo rentable.
Porque al final, todos son complementarios. Todos suman. Y entre todos se puede seguir alimentando la fiesta más importante de la Comunitat Valenciana: los toros, con el permiso de las Fallas, la Magdalena, las Fogueres de Sant Joan y los Moros y Cristianos.
La apuesta de À Punt es importante. Muy importante. Y personalmente me sumo a ella. Además, con un añadido que hoy resulta fundamental: la posibilidad de disfrutar las retransmisiones también a la carta, adaptándose a los nuevos tiempos y a las nuevas formas de consumir televisión.
Ya tocaba que el altavoz público de los valencianos dejara de hacer oídos sordos a una reivindicación compartida por tantos aficionados.
Y por eso, sinceramente y de corazón: gracias.
Manolo Moreno Comes
Director Els Bous la Nostra Festa

