Bravura, clase y emoción para despedir las fiestas de la Sagrada Familia y Santísimo Cristo

La Vall d’Uixó cerró su edición 2025 de las fiestas de la Sagrada Familia y Santísimo Cristo con una jornada de máximo nivel. Los Victorino Martín y Fraile de Valdefresno ofrecieron una mañana de toros en toda regla: emoción, poder, nobleza y bravura se dieron la mano en un cierre que reafirmó el carácter taurino de la localidad y el acierto de una comisión que ha sabido elevar estas fiestas a una categoría histórica.

La mañana del domingo 19 de octubre amanecía con una temperatura agradable, sol radiante y un gran número de aficionados presentes, deseosos de disfrutar de una jornada más que interesante por los dos astados anunciados para cerrar las fiestas de la Sagrada Familia y Santísimo Cristo.

Había máxima expectación para presenciar a “Planetario”, nº 28, de Victorino Martín Andrés, patrocinado por la peña Búnker, un toro sobre el que recaían muchas miradas y grandes expectativas. Y no defraudó.
Se trataba de un auténtico ejemplar de encaste Albaserrada, con una morfología impecable: fino de hechuras, armonioso, con dos pitones mirando al cielo y una expresión que imponía respeto. Desde su salida, Planetario dejó claras sus intenciones, con una arrancada intensa que marcó sus credenciales. Fue Sergio Pinel quien lo paró con solvencia, mientras el toro exigía en la embestida, dejando patente su raza y poder.

El astado recorrió buena parte del recinto con sentido, viveza y autoridad, hasta llegar a la plaza dels Dolors, donde se asentó, pidiendo que los rodadores pisaran su terreno para arrancarse con velocidad y empuje. La emoción se mantuvo constante en cada una de sus arrancadas.
Tras salir de nuevo a las calles, Planetario siguió mandando y controlando la situación, completando una actuación larga, seria y de gran categoría, acorde a la fama de la casa Victorino Martín.

Le siguió “Mariposito”, nº 6, guarismo 1, de José Enrique Fraile de Valdefresno, perteneciente a la peña Paga i Calla. Un imponente toro salmantino, de gran volumen, alzada y expresión, muy en la línea clásica de Lisardo Sánchez, que desde su salida mostró poder y presencia.
Embistió con ímpetu en sus primeros lances, rematando con fuerza y bravura, lo que dejó una excelente impresión en su primera parte. Recorrió la calle Sant Josep hasta llegar a la plaza dels Dolors, donde se asentó para continuar embistiendo con nobleza, aunque su corpulencia le restó algo de desplazamiento.

El torero Francisco Jesús Montero supo aprovechar las virtudes del toro, extrayendo una buena tanda en la que destacó la clase, la nobleza y la calidad en la embestida del astado.

Así concluyó una gran mañana taurina y con ella unas fiestas históricas en la Vall d’Uixó, que quedarán en el recuerdo por su primer encierro de toros cerriles, la presencia de ganaderías de primer nivel y el ambiente de auténtica afición vivido durante todos los festejos.

Informa: : J. J. Montón.
Fotografías: Manolo Moreno
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