Mientras miles de valencianos llenan cada año las calles de Pamplona, À Punt apuesta por llevar la Feria del Toro a todos los hogares valencianos.
Escribo estas líneas desde Pamplona. Quedan apenas unas horas para que se abra la puerta de toriles y comience una nueva tarde de la Feria del Toro. La ciudad respira un ambiente difícil de explicar a quien no lo ha vivido nunca: emoción, tradición, respeto y una afición llegada de todos los rincones de España. Y, entre ellos, miles de valencianos.
No es ninguna novedad. Año tras año, la Comunitat Valenciana es una de las que mayor presencia tiene en San Fermín. Basta pasear por las calles del casco viejo, recorrer el recorrido del encierro o sentarse en los tendidos de la plaza para comprobar que el acento valenciano forma parte inseparable de estas fiestas. Muchos viajan para correr delante de los toros, otros para disfrutar de la ciudad y otros, simplemente, para vivir una de las ferias taurinas más importantes y prestigiosas del mundo.
Por eso resulta especialmente significativo que sea À Punt, la televisión pública valenciana, la que haya dado un paso al frente y haya decidido retransmitir dos corridas de toros desde Pamplona. Una decisión que merece ser reconocida por lo que representa, más allá de cualquier debate.
No deja de ser curioso que una televisión autonómica situada a más de 450 kilómetros de Pamplona, por la conocida ruta de La Almunia de Doña Godina, ruta que conozco muy bien y quien me conoce sabe sentimentalmente su valor, haya entendido la trascendencia cultural y social de una feria que trasciende Navarra y pertenece al patrimonio taurino internacional. Esa distancia geográfica contrasta con una enorme cercanía emocional hacia una fiesta que miles de valencianos sienten también como propia.
En los últimos años, los recientes gobiernos de Navarra y del Ayuntamiento de Pamplona han demostrado escaso interés por impulsar y hacer crecer la Feria del Toro, adoptando con frecuencia una posición de perfil ante todo lo que la rodea. Precisamente por ello adquiere aún más valor que sea una televisión pública de otra comunidad autónoma la que haya decidido apostar por acercar estas corridas a los aficionados.
Porque San Fermín no es únicamente el encierro de las ocho de la mañana. La Feria del Toro es el complemento imprescindible de una celebración universal. En ella se anuncian algunas de las ganaderías más emblemáticas del campo bravo y se miden toreros ante una de las plazas con mayor personalidad y exigencia del panorama taurino. Su relevancia trasciende fronteras y constituye uno de los grandes escaparates de la tauromaquia mundial.
La televisión pública valenciana ha entendido que existe un público que demandaba estas retransmisiones y ha apostado por ofrecerlas en abierto, acercando Pamplona a miles de hogares. Una apuesta valiente, coherente con la importancia que la tauromaquia tiene en la Comunitat Valenciana y con la respuesta que la programación taurina está obteniendo entre los espectadores.
Ojalá esta iniciativa tenga continuidad. Porque cuando una televisión pública conecta con las inquietudes de una parte importante de su sociedad, cumple también con una de sus funciones: acercar la cultura, las tradiciones y aquello que forma parte de la identidad de muchas personas.
Este fin de semana tenemos una magnífica oportunidad para disfrutar de dos grandes tardes de toros desde Pamplona. Este sábado, con la exigente corrida de José Escolar para Antonio Ferrera, Juan de Castilla e Isaac Fonseca. Y el domingo, con los toros de La Palmosilla para Fortes, Fernando Adrián y el valenciano Samuel Navalón, en una cita especialmente ilusionante para toda la afición de nuestra tierra.
Que cada uno viva la Feria del Toro a su manera. Desde el tendido, desde las calles de Pamplona o desde el salón de casa. Lo importante es que, por fin, vuelve a poder disfrutarse en abierto. Y eso, sin duda, es una magnífica noticia para la tauromaquia.
Manolo Moreno Comes
Director Els Bous la Nostra Festa

