La movilidad y la nobleza del nº 88 sobresalieron en una tarde compartida con Barbafina, de Torrestrella, tras la prueba y concurso de Hermanos Benavent.
La semana taurina de Almassora continuó ayer, miércoles 7 de octubre, con la prueba y concurso de Hermanos Benavent a mediodía. Por la tarde, la Vila recibió a Durazno, nº 88 de Hermanas Angoso Clavijo, y Barbafina, nº 26 de Torrestrella, dos astados que ofrecieron un juego diferente por las calles del recinto.
Durazno, pronto y noble por las calles
Desde la Picaora se soltó a Durazno, un toro negro, de bonita presencia, cuajado y hondo. Tuvo una buena salida, con codicia, y fue parado por Raúl.
El ejemplar de Hermanas Angoso Clavijo trabajó mejor en las calles, donde se arrancó con prontitud a los cites y remató con fuerza en los barrotes. Destacaron su movilidad y nobleza, aunque no terminó de encontrarse cómodo en las plazas, de las que salía buscando nuevamente las calles.
Por la noche se emboló en la Picaora, con Abel cortando la cuerda y Pablo de rabero, que supo aguantar la embestida del toro. Durazno trabajó con alegría durante los primeros minutos, pero terminó quedándose por la zona del Raval, donde el esfuerzo de la tarde le pasó factura.
Barbafina, de Torrestrella, recorre la Vila con tranquilidad
El segundo astado fue Barbafina, nº 26 de Torrestrella, castaño oscuro, listón y bragado. Richard lo paró de salida.
Dio tres vueltas al recinto, aunque lo hizo con tranquilidad y sin mostrar demasiado recelo ante los cites, esperando de cerca a los recortadores. Su movilidad permitió seguirlo por la Vila, pero le faltó una respuesta más viva ante los estímulos.
En la embolada, Laia cortó la cuerda y Álvaro, de rabero, aguantó lo justo la fuerza del toro. Barbafina mantuvo un comportamiento parecido al de la tarde y acabó buscando los lugares donde menos lo molestaban.
Los festejos taurinos de Almassora continúan esta tarde, jueves 8 de octubre, con el nº 68 de El Pilar y el nº 719 de El Torreón.
Informa: Ramón Aparici.
Fotografías: Vicente Arenós.

