El Puig de Santa Maria reúne cuatro hierros de leyenda en su sábado grande de Sant Roc

El Puig de Santa Maria vivirá este sábado su jornada más esperada con un cartel de primer nivel en honor a Sant Roc, donde cuatro toros de las legendarias ganaderías de Gerardo Ortega, Partido de Resina, Lagunajanda y Torrealta pondrán la emoción, la historia y la bravura en las calles de esta emblemática plaza del Bou al Carrer.

Este sábado 2 de agosto, la localidad valenciana de El Puig de Santa Maria celebrará su día grande, el primer sábado de Sant Roc, fecha marcada en rojo en el calendario taurino del Bou al Carrer, y lo hará a lo grande con un cartel de campanillas, a la altura de lo esperado, con cuatro toros de las prestigiosas ganaderías de Partido de Resina, Toros de Lagunajanda, Toros de Gerardo Ortega y Torrealta.

Hablamos con el ganadero Gerardo Ortega ante la inminente gran cita del sábado. «Voy dirección al aeropuerto, este fin de semana estaré allí para presenciar la lidia de Barcelonés. Es uno de los toros más bonitos y espectaculares de la camada de este año».

Los toros de Gerardo Ortega, desde hace más de una década, se han consolidado como uno de los hierros más importantes del Bou al Carrer por la intachable trayectoria en nuestras calles. No es de extrañar, ya que toda la camada es vendida íntegra al festejo popular, para deleite de todos los aficionados.
«Respecto a la reata del toro, viene de una de las familias más antiguas de la casa que se remonta a la compra de vacas de origen Juan Pedro que hizo mi padre. El semental y la madre de la que viene prefiero no desvelarlo de momento».

La fundación de esta ganadería se remonta al abuelo del actual ganadero, en una alquimia donde se funden las sangres del Marqués de Domecq, Algarra, Juan Pedro y, sobre todo, Los Guateles, que fue el toque aportado por el actual Gerardo Ortega Rodríguez. «Este toro Barcelonés, genéticamente, tiene mucho de Guateles».

La codiciosa bravura y también su armoniosa belleza hacen de los Gerardos unos de los toros más esperados en los pueblos del Levante, habiendo cosechado ya una importantísima lista de triunfos. «Esperemos que embista, y más en un pueblo y una fecha tan importantes y tan ligados para esta ganadería como es El Puig y su día de Sant Roc».

Le seguirá un toro de Partido de Resina. Hablar de este hierro es hablar de los míticos Pablo Romero, conocidos como los toros guapos, por la excepcional belleza que atesoran estos astados. El origen de esta vacada se remonta a finales del siglo XIX y está considerada como el último eslabón de la Casta Gallardo.

La familia Pablo-Romero mantuvo durante décadas este tesoro genético, posicionándose en lo más alto del escalafón y lidiando en todas las ferias importantes de España. En 1997 fue adquirida por su actual propietario, Tico Morales, con la convicción de devolverles el prestigio que siempre tuvieron estos toros.
«Zapatón» número 22, cárdeno de capa, de extraordinaria presentación, es el elegido para esta gran cita.

El tercero de los toros acartelados corresponde al hierro de Toros de Lagunajanda, marcado con el número 24 y de nombre «Vigilante».

Esta divisa procede del apellido —y encaste— más prolífico de la cabaña brava española, como fue el que creó en 1930 Juan Pedro Domecq Núñez de Villavicencio, al comprar hierro y vacada al Duque de Veragua, adquiriendo posteriormente sangre parladeña al Conde de la Corte y a Mora Figueroa. Tres de sus hijos también serían ganaderos: Álvaro Domecq Díez, que hizo Torrestrella; Juan Pedro Domecq Díez, que siguió con el hierro madre, y Salvador Domecq Díez, que creó el de Toros de El Torero.

Tenía Salvador un concepto de la bravura diferente al de sus hermanos: era un ferviente partidario del tercio de varas, le gustaba el toro enrazado, encastado, con picante. No es de extrañar que, con el paso del tiempo, los de El Torero serían considerados como el núcleo duro del encaste Domecq.

Cuentan que, décadas más tarde, sería la fuente a la que acudirían sus familiares ganaderos cuando necesitaron darle más motor a sus vacadas, como aquel célebre semental «Artillero» número 30, que le cedió a su sobrino Juan Pedro Domecq Solís, y con el que encontró un gran filón de bravura.

El legado de Salvador se dividió en 1998 en varias partes para sus hijos, los hermanos Domecq Sainz de Rozas: Lola siguió con el hierro de El Torero; Salvador hijo se quedó con otro de los hierros, que antes se anunciaba como Domecq Sainz de Rozas y ahora se anuncia como Salvador Domecq; mientras que María se llevó su parte y creó Lagunajanda, hoy representada por sus hijos Salvador y Antón de la Puerta.

Por último, «Extremeño», de Torrealta, completará la gran cita, luciendo además un espectacular pelo jabonero.

Llegado desde la finca El Toñanejo, en Medina Sidonia, en plena ruta del toro, y marcado a fuego con uno de los hierros de mayor solera de la campiña gaditana, cuyos toros fueron lidiados durante tantísimos años en fechas de tanto relumbrón como es el Domingo de Resurrección de Sevilla, con Curro Romero como gran valedor.

Su origen se entronca en las vacadas madres del Marqués de Domecq, Torrestrella o Jandilla, habiendo refrescado actualmente con bastantes sementales procedentes del encaste Domecq, como Garcigrande, entre otros.

Una fecha señalada en el calendario, donde se congregarán multitud de aficionados ávidos de sentir la emoción del toro en la calle, en una plaza con tanta personalidad como es la Sant Roc.
Suerte a todos.

Informa: Javier Arán

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