La mañana en Coria estuvo marcada por la emocionante lidia del espectacular berrendo en negro de Jara del Retamar que dejó huella por su bravura y presencia. Tras un encierro veloz y tenso en su tramo final, donde protagonizó un susto a un miembro de la organización, el astado saltó a la Plaza de España con fuerza, mostrando codicia, clase y una embestida vibrante. Fue a más en la lidia, rematando con poder y nobleza en los palos, y ya en las calles mantuvo la emoción con su movilidad y fijeza, hasta despedirse con honores en la plaza de San Pedro.
La jornada taurina de hoy en Coria arrancó en la madrugada con el encierro del astado de Enrique Serrano a las 03:30. Poco después, irrumpía en la Plaza de España Bailarín, número 98, un toro de finas hechuras, bajo, armónico y con una expresión de auténtico trapío. Una pintura de toro, con dos defensas prominentes que imponían respeto. Su lidia transcurrió en un ambiente de tensión contenida, con un peligro sordo que los recortadores supieron leer con cautela. El astado supo dosificarse, midiendo cada arrancada, y protagonizó momentos de gran emoción al meter con habilidad la cabeza entre los barrotes, arrancando exclamaciones del público. En su tránsito por el casco antiguo, mantuvo su peligro latente, acusando querencias pero sin perder la seriedad en sus embestidas. Este ejemplar fue patrocinado por el Ayuntamiento de Coria.
Con el sol ya despuntando, la mañana dejó otro momento importante con el encierro del toro de la Junta de Defensa, un impresionante berrendo en negro de Jara del Retamar, marcado con el número 5 y de nombre Leizacar de Tomatillo. Un encierro veloz, que ganó en intensidad en su último tramo cuando los bueyes tomaron ventaja y el toro quedó rezagado, solo, exhibiendo toda su seriedad. En los metros finales, un coordinador de la organización cayó al suelo, quedando inmóvil con gran temple para evitar el ataque del astado, gesto que fue reconocido por los presentes.
Ya en la lidia, e Jara de Retamar salió con fuerza a la plaza, luciendo una estampa majestuosa. Su embestida fue vibrante y repetidora, acudiendo con codicia a los cites. Los recortes se sucedieron entre el riesgo y la habilidad, librándose varios recortadores por centímetros. El de Jara del Retamar fue a más en la plaza, demostrando bravura, rematando en los palos y respondiendo con clase y poder a los cites de los aficionados. Ya en las calles, mantuvo la movilidad en los primeros compases, permitiendo el lucimiento de quienes supieron templarlo. Mantuvo el interés durante todo su recorrido, cerrando su participación en la plaza de San Pedro, donde fue despedido con aplausos del público.
Esta tarde continuará la fiesta con otro de los toros de la Junta de Defensa, Alcana nº46, de Hermanos Domínguez Camacho, prometiendo nuevas emociones en estas intensas fiestas de los ‘sanjuan’ cauriense.
Informa: Manolo Moreno | Fotografías: Manolo Moreno.

