Con gran ambiente y la expectación de cientos de aficionados, los seis novillos de La Glorieta completaron los ocho kilómetros hasta Yunquera de Henares en una Bajada que, pese a un momento de complicación final, se resolvió con éxito gracias al buen hacer de los caballistas.
La mañana en Yunquera de Henares amaneció agradable y soleada, con el calor apretando a medida que avanzaban las horas. El campo presentó un ambiente excepcional para presenciar uno de los actos más esperados de las fiestas: la tradicional Bajada.
Seis novillos de la ganadería de La Glorieta aguardaban en el cercado junto a diez cabestros preparados para facilitar la salida, mientras otros cuatro cabestros, ya situados en el exterior, aguardaban la labor de retener y controlar a las reses en los primeros instantes. Y así fue: con destreza, los animales fueron sacados del cercado y, pese a que al inicio los novillos no marchaban hermanados, el oficio de los caballistas consiguió encauzarlos rápidamente para dar comienzo a una bajada que transcurrió prácticamente perfecta a lo largo de los casi ocho kilómetros hasta el municipio.
A mitad del recorrido, en una zona segura y con las reses bien controladas, se realizó una breve parada para permitir el descanso de los animales. Tras ella, y con multitud de público acompañando tanto a pie como en vehículos, la comitiva fue acercándose a uno de los momentos más delicados del trayecto: el paso de la carretera. La experiencia de los caballistas resultó clave para que las reses cruzaran sin incidentes, bien agrupadas y con un ritmo constante, hasta alcanzar la entrada de la parte urbana.
Fue entonces cuando surgió la mayor complicación de la jornada: cuatro de los astados se revolvieron, creando un instante de incertidumbre. Sin embargo, la pericia de los caballistas volvió a imponerse, logrando recuperar el control de los animales y encauzarlos poco a poco hacia el tramo final, que desembocó en la plaza de toros entre la expectación y los aplausos del numeroso público presente.
La Bajada de 2025 en Yunquera de Henares no defraudó a nadie: tradición, emoción y buen hacer se unieron en una mañana que volvió a poner de manifiesto la fuerza de una cita que ya es seña de identidad para el municipio.
Informa: : Manolo Moreno.
Fotografías: Manolo Moreno.

