La emblemática peña puso el broche al ciclo taurino patronal con cuatro cerriles por la tarde, un quinto ejemplar para la noche y un emotivo homenaje a Daniel del Olmo
Massamagrell despidió sus fiestas patronales durante el primer fin de semana de octubre con una completa jornada organizada por la Penya Taurina Massamagrell, una de las entidades más representativas de la afición local. Cinco toros de Juan Pedro Domecq, actividades infantiles y un sentido homenaje a los aficionados fallecidos protagonizaron una celebración que congregó a numerosos seguidores de los festejos taurinos populares.
Los más pequeños abren la jornada
La actividad comenzó a las 12:30 horas con una exhibición de carretones organizada por la Penya Taurina Massamagrell Infantil. Los más pequeños disfrutaron de diferentes sueltas a lo largo del recorrido, en una iniciativa que volvió a poner de manifiesto la importancia de fomentar la afición entre las nuevas generaciones.
Emotivo homenaje a Daniel del Olmo
Antes de comenzar las desencajonadas de la tarde, la peña rindió un sentido homenaje a Daniel del Olmo, recordado por su gran afición y su estrecha vinculación con Massamagrell y su familia taurina.
El acto, que contó con la presencia del sacerdote de la localidad, también sirvió para recordar a otros miembros de la entidad fallecidos durante el año. Una emotiva oración en su memoria precedió a la salida de los toros, en uno de los momentos más especiales de la jornada.
Cuatro cerriles de Juan Pedro Domecq
La actividad vespertina comenzó en el Carrer Major con la desencajonada de cuatro ejemplares de Juan Pedro Domecq, que ofrecieron diferentes matices en su comportamiento, repartiendo su juego entre la calle Mayor y la plaza de la Constitución.
Abrió plaza «Rebujito» nº 128, g. 1, un astado que protagonizó una salida rápida, mostrándose muy atento a los cites de los aficionados. Se desplazó hasta la plaza de la Constitución, donde ofreció una buena lidia. En su regreso al Carrer Major protagonizó uno de los sustos de la tarde al golpear con fuerza un contenedor de vidrio, rompiéndolo y esparciendo su contenido por la vía. Ante esta situación, y para garantizar la seguridad y permitir la limpieza de la zona, el toro fue encerrado rápidamente.
En segundo lugar saltó al recinto «Sopapo» nº 80, g. 1, un ejemplar que salió con chispa y dejó arrancadas interesantes a lo largo del Carrer Major. Mostró movilidad y respondió con prontitud a los cites, manteniendo el interés de los rodadores durante su exhibición.
El tercero de la tarde fue «Viscoso» nº 66, g. 8, que protagonizó una salida veloz hacia las calles exteriores antes de regresar a la zona principal del recinto. El astado permitió el lucimiento de los aficionados en el arte de la enfilá y el quiebro, terminando su actuación en la plaza, donde tuvo que ser encerrado a cuerda.
Cerró el turno de las desencajonadas «Vahaje» nº 33, g. 7, patrocinado por Ca Moret. El ejemplar fue exhibido desde el extremo opuesto del Carrer Major y, debido a la proximidad de la noche, la organización optó por encerrarlo con rapidez para reservar sus facultades de cara a la embolada.
Antes del descanso para la cena, la Penya Taurina Infantil volvió a tomar el protagonismo con la embolada de un carretón, haciendo las delicias de los más pequeños.
Cinco toros y cuatro emboladas para cerrar las fiestas
Ya entrada la noche, la actividad regresó al recinto con una notable presencia de aficionados en las calles y los cadafales.
Abrió el festejo nocturno «Nacarado» nº 29, g. 7, de Juan Pedro Domecq, un toro destinado directamente a la embolada. El ejemplar se mostró muy despierto y con una marcada dosis de picardía, ofreciendo una lidia más que aceptable. La embolada corrió a cargo de la cuadrilla Emboladores El Raval, siendo Juan Aguilar el encargado de cortar la cuerda de manera limpia.
A continuación llegó el turno de «Rebujito», el primer cerril de la tarde, cuya embolada fue realizada por la cuadrilla El Poll, con Ramón «Blanco» como cortador.
El tercero de la noche fue «Sopapo», embolado por la cuadrilla Els que Som, siendo Álvaro Aguilar el encargado de cortar la cuerda.
El punto final lo puso «Vahaje», último de los toros exhibidos por la tarde. Su embolada también corrió a cargo de Els que Som, con Vicent como cortador, cerrando así una intensa jornada taurina.
Con esta celebración, la Penya Taurina Massamagrell puso el broche definitivo a los festejos taurinos de las fiestas patronales de 2026. Una jornada marcada por el recuerdo a quienes ya no están, el protagonismo de los más jóvenes y la exhibición de un interesante lote de toros de Juan Pedro Domecq, reafirmando el arraigo de la tradición taurina en el municipio.
Informa: Ángel Solera.
Fotografías: Sergio López, Manolo Moreno.

