Moró demuestra su compromiso con la fiesta: cierre de una semana completa de cerriles y vacas con sabor a afición

Sant Joan de Moró cerró ayer sus fiestas taurinas con una tarde calurosa pero con gran ambiente y nivel en los toros. Destacó Agua Claro nº 4, un bravo utrero de Álvaro Núñez que embistió con clase y fue rematado con muleta por Juan Beneyto. También se exhibió un serio toro de Francisco Galache, que mostró nobleza e inteligencia. Por la noche, ambos fueron embolados, sobresaliendo el Núñez, en el cierre de una semana de toros marcada por la afición y la variedad de festejos.

Sant Joan de Moró cerró este domingo una intensa semana de toros con una última jornada que, pese al calor asfixiante, volvió a reunir a numerosos aficionados en la plaza. Las ganas de fiesta pudieron más que las altas temperaturas y el ambiente volvió a ser el gran protagonista en el final de las fiestas taurinas.

La tarde arrancó con vacas de Germán Vidal, que sirvieron para animar y calentar motores antes de los últimos dos toros cerriles de las fiestas. El primero en salir fue Agua Claro nº 4, un utrero de la ganadería de Álvaro Núñez, que dejó una gran impresión. A pesar de su juventud y de las dimensiones de la plaza, el toro respondió con bravura y clase, embistiendo con nobleza y alegría durante quince intensos minutos. Fue una de las grandes ovaciones de la tarde. Como broche, Juan Beneyto, de Almassora, se atrevió a sacarle la muleta en los últimos compases, logrando varias embestidas francas a media altura, aunque el animal ya acusaba el esfuerzo y el calor.

El segundo cerril estaba previsto con el hierro de Toropasión, aunque finalmente fue sustituido por un ejemplar de Francisco Galache, marcado con el nº 38. De seria presencia, con mucho cuajo y cara, el toro tuvo una lidia centrada principalmente en el asfalto, donde mostró mucho instinto y no lo puso nada fácil a quienes intentaron lucirse con él. Ya en la plaza se asentó, mostrando nobleza pero con inteligencia y dificultad, lo que generó momentos de emoción.

Por la noche se cerró la feria con la embolada de ambos ejemplares. El de Álvaro Núñez fue protagonista de una gran actuación nocturna: entendió lo que se le pedía, se movió con ritmo y fue a más, permitiendo recortes, quiebros y rodadas de gran nivel. Se despidió del coso entre aplausos, rubricando una de las mejores actuaciones de la semana. El Galache, en cambio, protagonizó una embolada rápida y más reservada, refugiándose pronto en el asfalto, aunque también dejó su sello.

Así concluyeron las fiestas taurinas de Sant Joan de Moró, que un año más han vuelto a demostrar que, con afición, esfuerzo y compromiso, se puede mantener un nivel alto de festejos, incluso sin contar con los grandes presupuestos de otras localidades. Una semana completa, variada y apasionante, que deja a los aficionados con buen sabor de boca… y ya pensando en el año que viene.

Informa: David Palomino | Fotografías: Luis M.

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