Gran jornada taurina con un claro protagonista, Bíblico de El Parralejo, que brilló tanto por la tarde como en una espectacular embolada nocturna, dejando detalles de bravura y transmisión de toro importante. También destacó Murmurador de Lagunajanda, exhibido en Massalfassar, que realizó una salida de bravo y repetidora, aunque una lesión en el pitón truncó su prometedora lidia. Completó el trío de nombres propios el Román Sorando de Almàssera, que en la noche sacó toda su bravura, embistiendo con poder y adueñándose del terreno en una gran embolada.
Día señalado en el calendario el primer sábado de El Cuerno de Foios, gran ambiente y expectación en una plaza repleta hasta la bandera. Bíblico número 37 de El Parralejo abría la tarde, de extraordinaria presentación, fuerte, rematado, musculado y con un astifino pitón derecho que apuntaba al cielo. El de la divisa onubense fue a más, boyante, pronto y repetidor, de gran condición, sostenido el galope, el cuello siempre descolgado. Los locales Garay y sobre todo Bilel se pusieron de verdad en los medios, buenos quiebros luciendo la clase que atesoraba el buen toro de El Parralejo, que fue ovacionado al ser encerrado. Por la noche se veía venir que podía hacer buena embolada.
Cristalero de Torrealta hacía segundo, con un pelo castaño oscuro muy marquesón. De salida hubo una fea cogida que por fortuna quedó en el susto (un puntazo y los golpes). Tras unos primeros momentos de incertidumbre, fueron menos los que se atrevieron con el de la finca El Toñanejo. El motor y la chispa fueron las mayores de sus virtudes, eléctrico en la arrancada aunque con un embroque menos claro que el anterior. El de Betxí, Tino Blázquez, meció las telas de su chaqueta con las yemas de los dedos enroscándoselo a la cintura a cámara lenta, menuda media verónica. Fue obligado a saludar. Otro interesante toro que también dio juego. El de Lagunajanda, muy fino de hechuras, tuvo un comportamiento parado y a la defensiva, pareció dolerse de una mano. Completó la tarde un corro de vacas de Fdo. Machancoses.
Por la noche las expectativas eran altas para volver a ver el de El Parralejo, y este no defraudó. Se vino arriba en una destacada embolada, sacando muchísima más chispa que por la tarde. Se paró Bíblico en la arena y es ahí cuando los toros empiezan a desarrollar y saben dónde están. Las acometidas de punta a punta de la plaza fueron de órdago, con una transmisión brutal. Era muy rápido, causando momentos de apuro en varias ocasiones, hacía hilo y remataba fuerte con la cara abajo. De entre todos los detalles que dejó en su embolada, hubo dos para quitarse el sombrero: un gran quiebro de Hugo Martínez a pitón derecho y un ajustadísimo reverso de Adrián Elena, de tirar la moneda, espectacular. El toro embestía con el morro por la arena, siendo sensible al toque, como los buenos y como los bravos. Muy completo el de El Parralejo: presentación, tarde y noche, que sin duda alguna será uno de los toros importantes de la temporada.
El de Torrealta dejó sus mejores arrancadas al final de su exhibición, manteniendo el interés en todo momento y cumpliendo en su embolada. Tuvo sus cosas. Un toro bonito y que dio juego en su conjunto. El de Lagunajanda, que cerró el festejo, se mostró parado, midiendo, aunque también poco le dijeron. Un buen día de toros para los tiempos que corren, con un claro protagonista: Bíblico de El Parralejo, un toro de bandera.
Murmurador, la nota destacada en Massalfassar
Con permiso de Bíblico, otro de los astados del día fue Murmurador número 8 de Toros de Lagunajanda, exhibido por la Peña Taurina Massalfassar. El astado tuvo una salida excelente, embistiendo de bravo y repitiendo, poniendo atención a todos los aficionados que le citaban. Después realizó la lidia por diversas calles del municipio. Regresó y pudimos ver algunos detalles de calidad en los quiebros y enfiladas que le pegaron en la arena. Por desgracia el morlaco, al pegar en varios barrotes y burladeros, se lastimaría el pitón, por lo que la peña decidiría sacar los mansos de la ganadería Benavent para encerrarlo. Una lástima, ya que el toro apuntaba maneras de tener una buena lidia por la noche.
Otros nombres propios de la jornada
Otro de los célebres astados de la jornada fue el Román Sorando de la Comissió Taurina Almàssera. Si bien en la tarde, sin ser mala, pasó desapercibido, la embolada fue extraordinaria por parte del de Navalentisco. Sacó la bravura y se puso a embestir, y unido a la falta de rodadores, el astado se adueñó del terreno, embistiendo incluso sin ser citado, queriendo una pelea que no tuvo. Le acompañó un Hato Blanco que igualmente mejoró en la embolada respecto a la tarde, pero eclipsado por su hermano de cartel.
El barrio Toledo de la Vall d’Uixó también tuvo su dosis de bravura con un buen astado de El Capea. El Murube, que se presupone que habría estado padreando en la finca del ganadero salmantino, derrochó bravura y fue rematador, lo que gustó a los aficionados presentes. Antes se había exhibido un astado de Couto de Fornilhos (encaste Atanasio Fernández), que destacó por su presentación, con mucha cara.
Quartell, que iniciaba sus fiestas, lo hizo con un astado de Montes de Oca de muy buena presentación, pero que tuvo un juego deslucido. Algo mejor estuvo el Peñas Blancas de la Peña Chabelín, que realizó una buena salida, pero pronto se apagó acusando la edad.
Artesa también tuvo su toro cerril, un toro de Sancho Dávila con muy bonita presencia, siendo esta del agrado del respetable, pero con una exhibición sin destacar mucha cosa.
El Taurovemar, que cerraba las fiestas de El Castillo de Onda, patrocinado por los jóvenes, no terminó de romper, siendo cerrado pronto por motivos de movilidad.
Informa: Javier Arán, Ángel Solera, Vicente Navarro, David Palomino, redacción Els Bous la Nostra Festa

