Un Sorbito de bravura arrasa en Alfara

La Peña Taurina Último Tercio celebra su V aniversario con una jornada para el recuerdo, marcada por la bravura de Sorbito, la clase de Viajero y la emoción de los quebradores.

La Peña Taurina Último Tercio celebraba su V aniversario con uno de los carteles más esperados de la temporada, en el que destacaron un buen toro a bolas de Garcigrande, un gran ejemplar de Victoriano del Río y un bravo Sorbito de El Torero, que se erigió como uno de los mejores toros de la temporada.

Abría la tarde el precioso toro colorado de Peñajara, de nombre Carranco, cuya puerta del cajón fue abierta por su ganadero, Antonio Rubio, y el presidente de la peña. Carranco recordaba, con esa mirada tan viva, al gran toro exhibido el año anterior de la misma ganadería. Un animal de expresión muy seria, al que había que hacerle las cosas muy bien. Algo sueltecito de salida, recorrió de arriba abajo el recinto. Entró con codicia en los diferentes quiebros que le hicieron, aunque, con el transcurso de la lidia, no terminó de emplearse plenamente.

Fue entonces, justo antes de encerrarlo, cuando llegó el detalle de la tarde. Apareció en escena el extremeño Gonzalo Caballero, «Úrsulo», y con él se hizo el silencio, conscientes los presentes de que se disponía a jugársela ante un toro nada fácil. Lo citó y Carranco fue a por él decidido. Sin apenas marcar el quiebro, Gonzalo logró pasarse a escasos milímetros del cuerpo las dos agujas que el toro llevaba por pitones. Los aficionados le obligaron a saludar, y con buen criterio. Acababan de presenciar uno de los mejores quiebros del año.

En segundo lugar llegó el turno de Paletero, un toro fino, armónico y serio de Arcadio Albarrán, cuya actuación no estuvo a la altura de su estampa. Poco más se pudo destacar de un ejemplar que, lamentablemente, ofreció bastante menos de lo que prometían sus hechuras.

Sorbito anuncia su bravura

Llegaba el turno de Sorbito, que había despertado una enorme expectación. Un toro de hechuras muy en la línea de la casa y con unos pitones capaces de impresionar al más valiente. Leña para pasar todo un invierno. Sorbito había estado en los corrales de Las Ventas durante la pasada Feria de San Isidro. Aquella circunstancia, sumada a su procedencia de una de las ganaderías que más éxitos ha cosechado en los bous al carrer, disparaba la ilusión de los aficionados.

A Sorbito le bastaron apenas treinta segundos para anunciar lo que estaba por venir. Salió del cajón a por Álex, con dos auténticos puñales que apuntaban al cielo. Tras él, se fue a palos, estampándose con todo contra los barrotes, como si quisiera comérselos. De segundas, lo esperaba el madrileño Sergio Pinel, que, en cuanto lo citó, vio cómo el toro se arrancaba hacia él con mucho nervio. Hasta tres veces consecutivas tuvo que cortárselo, mientras la calle jaleaba aquella tremenda salida. Sorbito se arrancaba a todo, con esa alegría y fijeza tan características de los toros de la T.

Fue entonces cuando Raúl Flores, «Moreta», uno de los grandes referentes de los quebradores valencianos, dio un paso adelante, con las manos en los bolsillos, y lo citó. Sorbito, sin pestañear, fue directo a por él desde muy largo. El del Puig marcó el quiebro, ajustándolo al máximo, pero el toro terminó alcanzándole en el brazo. Afortunadamente, ya se recupera del percance. Sorbito seguía arrancándose a todo, pero hubo que encerrarlo antes de lo previsto a consecuencia del percance.

La clase de Viajero

Veinte minutos después se retomaba el festejo con Viajero, de la prestigiosa ganadería de Victoriano del Río. Un cuatreño muy rematado y con unas hechuras excelsas. Salió con brío del cajón, recorriendo el recinto hasta el final. Una vez regresó a la arena, comenzó a mostrar sus grandes virtudes.

Lo esperó Adrián Ramos en los medios, donde el toro se arrancó con un precioso tranco y mucha clase, humillando en el embroque del recorte. Todavía era pronto, pero Viajero ya había dejado muestras de una calidad que mantendría durante toda su lidia.

Fue entonces cuando Román Mateo apareció en escena y un murmullo recorrió la calle, consciente el público de lo que podía estar a punto de presenciar. Viajero salió a por él con esa clase que desprendía en cada arrancada, mientras Román marcaba el quiebro y templaba la embestida con su cuerpo. Sensacional.

Su lidia continuaba y el toro iba a más, sacando un punto más de chispa y haciendo hilo después de cada embroque. Raúl Fuentes le recetó también otro gran recorte por el pitón derecho, ante un Viajero que seguía rebosando clase.

Tras una larga lidia, Viajero fue encerrado entre una gran ovación de los aficionados.

Por último, cerraba la tarde Rasposo, de la ganadería de Garcigrande, que fue directamente al pilón. Un toro de extraordinaria presentación, que estaba previsto que se lidiara en la corrida goyesca de Ronda del pasado mes de septiembre, pero que finalmente recaló en Alfara del Patriarca tras partirse la punta del pitón derecho. Protagonizó una interesante embolada, con momentos de auténtico peligro. Exigente y encastado, puso emoción a su actuación e hizo disfrutar a los aficionados.

Una noche de emoción en el Carrer Cavallers

Comenzaba la noche con otro toro de Peñajara, Medialuna, que fue directamente al pilón y lucía una preciosa capa sarda, sello característico de la casa. Medialuna era un cuatreño, bajito y pequeño, que alternó buenas arrancadas con otras en las que apenas llegó a emplearse.

Continuaba la noche con Viajero. El de Victoriano del Río mantuvo la clase que había mostrado por la tarde, aunque calle arriba comenzó a apretar de verdad. Protagonizó varias enfiladas de mucho mérito, poniendo en serios apuros a los rodadores. Más franco seguía siendo al quiebro, donde mantenía sus buenas virtudes.

Mención especial merece otro grandísimo quiebro de «Úrsulo» en los medios de Hopama. El toro volvió a salir con ese galope tan característico, y el extremeño volvió a pasárselo muy, muy cerca.

Justo después llegó un nuevo quiebro y, tras el quite de Iván Martín, Viajero le hizo hilo con todo. Hasta en dos ocasiones tuvo que cortárselo el vallisoletano. Fue, sin duda, una de las grandes muestras de casta de Viajero, que volvió a poner patas arriba el Carrer Cavallers.

Tras varios quiebros más, Viajero fue encerrado de nuevo entre una gran ovación.

En tercer lugar reapareció Carranco, el burel de Peñajara, del que se esperaba algo más, aunque no llegó a subir esa marcha que se le reclamaba con las bolas.

Sorbito firma una embolada para el recuerdo

Y llegaba el momento que todos esperaban: la embolada del de la T. Un runrún de toro importante recorría la calle mientras se pasaba la cuerda por el pilón… Y Sorbito no decepcionó.

Resulta difícil expresar en unas pocas líneas la embolada de Sorbito. Su bravura y extraordinaria capacidad de transmisión hicieron de aquella actuación una de las mejores emboladas de la temporada.

Salió Camarelles cortándole y al rabo, mientras el toro subía a palos y volvía a estamparse con todo contra los barrotes. Mientras, «Kama» lo volvía a esperar en el centro de la calle, con una salida fácil por el lado izquierdo. Sin embargo, prefirió dejárselo venir y, cuando prácticamente lo tenía cogido, se apartó hacia la pared, pasándoselo a escasos centímetros del cuerpo.

A la enfilada, Sorbito se tiraba con todo, remando y tirando de riñones como los toros bravos de verdad. Cuanto más de largo lo citaban, mejor respondía. Se prestó a cuantos quiebros quisieron hacerle, y a muchos más. Llegaron arrancadas desde más de cincuenta metros. Los cascabeles no dejaban de sonar.

En una de aquellas arrancadas, el toro quedó colocado en el cruce. La escena recordó a la vivida tres años atrás con otro toro premiado de El Torero y Jesús Banegas como protagonista. Y sí, la historia volvió a repetirse.

Banegas salió calle arriba, con la chaqueta en la mano, y Sorbito, sin dudarlo, se arrancó con todo hacia él. Ambos se encontraron en los mismos medios, culminando Banegas la enfilada de rodillas. ¡Sorbito, qué manera de transmitir! ¡Y qué manera de lucir al animal tuvo Banegas! Ovación grande para ambos.

El toro, lejos de bajar su nivel, seguía manteniendo esa alegría y arrancándose desde muy lejos. Le recetaron un sinfín de quiebros.

Todavía quedaba el último quiebro de Gonzalo Caballero, que pondría el broche a una jornada espectacular. Se plantó en medio de la calle mientras la gente pedía silencio en el Carrer Cavallers. Lo citó con la voz y Sorbito, sin pestañear, salió a por él. Gonzalo marcó el quiebro por el pitón izquierdo y se pasó la bola rozándole la espalda. ¡Qué espectáculo! ¡Qué manera de emocionar!

Gonzalo fue llamado nuevamente a saludar y, sin apenas tiempo para que la emoción se apagara, Jesús Banegas le recetó otro gran quiebro, esta vez por el pitón derecho.

Los quebradores encontraban toro cada vez que lo buscaban. Seguían los quiebros y las enfiladas y, tras más de cincuenta minutos de embolada, el toro volvió a quedar en el cruce, buscando guerra, mientras los aficionados y rodadores aplaudían y reconocían la bravura de Sorbito.

Había ganado la batalla, algo cada vez más difícil de presenciar hoy en día. Pasados unos minutos, salieron los mansos para arroparlo en su regreso a corrales, acompañado por una atronadora ovación.

Sin duda, los aficionados habían disfrutado de uno de los mejores toros de la temporada.

Por último, cerró la noche Paletero, de Arcadio Albarrán, cuya actuación volvió a pasar sin aspectos destacables.

Así concluía el V aniversario de la Peña Taurina Último Tercio, una jornada que quedará grabada en la memoria de los aficionados. Sorbito había puesto la bravura, los quebradores la emoción y Alfara del Patriarca el escenario de una tarde y una noche para el recuerdo. El idilio de El Torero con esta localidad valenciana continúa escribiendo páginas de oro.

Informa: : Redacción Els Bous la Nostra Festa.
Fotografías:
Manolo Moreno.

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