Una nueva noche para el recuerdo en la peña Último tercio de Alfara del Patriarca

Tres toros de gran nivel y una peña que supo sobreponerse al temporal para firmar otra noche histórica en Alfara del Patriarca.

Con el paso de los años y la llegada del mes de octubre, los aficionados van teniendo marcado el día 11 en el calendario como día de toro en Alfara del Patriarca. La Peña Taurina Último Tercio celebraba su IV aniversario; en el cartel se anunciaban dos toros para la jornada vespertina y un tercero directo a pilón.

Antes del día 11, la semana estaba marcada por alertas meteorológicas y lluvias que hicieron tambalear el festejo. Tras varias reuniones el día anterior y ante la imposibilidad de aplazarlo al sábado siguiente, los peñistas decidieron seguir adelante. A pesar de todos los problemas que acarreaba el temporal y de la lluvia caída en la mañana del festejo, se sumaba la negativa del arenero, que nos dejaba tirados a escasas cuatro horas de comenzar el festejo.
Lo fácil hubiese sido suspenderlo, pero pensamos que el poder para tomar la decisión de suspender el festejo, después de todo un año, no lo tiene que tener una persona externa a la peña. Por ello, nos pusimos manos a la obra para encontrar la arena y dejar nuestro albero en las mejores condiciones posibles.

Ya con la arena perfectamente cuidada por los propios peñistas, daba comienzo el festejo. Abría la tarde Tipuano, de la ganadería de Peñajara, un precioso burraco, marcado en los costillares con el número dos y guarismo cero. Un toro armónico, rematado y muy serio. Tras una salida vibrante y con la penca del rabo apuntando al cielo, Tipuano hacía presa y le propinaba una paliza a un espectador, lo que hacía temer lo peor; afortunadamente, todo quedó en un gran susto.
Encerrado el Peñajara y tras unos minutos de parón, se daba suelta al segundo astado de la tarde.

Saltaba a la arena Dominador nº 14, g1, de la ganadería onubense de Domínguez Camacho, con una presentación acorde a lo que nos tienen acostumbrados en el carrer Cavallers. Un toro de magníficas hechuras, del que se esperaba un gran juego. Ya de salida marcaba lo que iba a ser el toro: noble y con calidad, al que había que hacerle las cosas bien.
Tras varios minutos por las calles del recorrido, Dominador llegaba a la arena y aparecía Raúl Flores “Moreta”, sin probaturas: citar, marcar y templar, tal y como nos tiene acostumbrados el del Puig.

Seguía la tarde y la lluvia hacía acto de presencia, pero nadie se movía del carrer Cavallers. Tras varios quiebros con chaqueta y una lidia que quizá no era la que pedía el toro, se hacía el silencio con la aparición de Miguel Mora, sabiendo que íbamos a presenciar algo importante.
El Camacho se arrancaba de lejos, transmitiendo, y justo antes de llegar le marcó el reverso ajustado. ¡Qué valor!
Tras varios recortes más y algún quiebro, apareció la parada de bueyes de El Saliner. Instantes después, y con la lluvia cayendo con intensidad, se cubrió todo el carrer Cavallers con lonas para dejar la arena en las mejores condiciones para las emboladas.

Tras un tremendo aguacero a la hora de la cena, la preocupación aumentaba debido al toro de Torrestrella a bolas que se había preparado y al toro de Peñajara, prácticamente nuevo tras su lidia de tarde. Tras parar de llover y los pertinentes cuidados de la arena, el recinto quedaba en perfectas condiciones para disfrutar de lo que iba a ser una gran noche.

Abría la noche Riogrande, un precioso burraco de la ganadería de Torrestrella, muy pronto reconocido por haber estado padreando durante años en la finca “El Carrascal”. Tras una gran cortada de Joan, daba comienzo su lidia.
Vuelta de reconocimiento y llegada a la arena: abría la lata Josevi, paraguas en mano, por el pitón izquierdo, donde ya se empezaba a atisbar la calidad del toro. Justo después era Wida, a pelo, quien lo probaba; Riogrande se arrancaba de lejos y con alegría, desplazándose todavía más por el pitón derecho. ¡Qué clase tenía el toro!

El toro fue viniendo arriba, de menos a más. Quiebros y alguna que otra enfilada; destacó también Joan Laosa, citándolo con la voz, provocando una arrancada franca para ejecutar un gran quiebro.
Tras más de cuarenta minutos, el Torrestrella se fue al asfalto, donde todavía dio opciones. Era el momento de encerrarlo; los bueyes de “El Saliner” lo arropaban hasta corrales, y Riogrande era despedido con una gran ovación, un toro que hizo disfrutar.

Continuaba la noche con Tipuano, de la ganadería de Peñajara, despertando una gran expectación por verlo a bolas. Cortaba y salía al rabo Camarelles, con una tranquilidad pasmosa. En el primer cite, Tipuano se arrancaba fuerte y con ganas de guerra: había toro para rato.
Dos quiebros y un recorte mientras Jesús Banegas esperaba desde el callejón. Salió calle arriba y, tras un primer intento sin terminar de emplearse, en el segundo cite el toro fue con todo, llevándose una gran ovación.

El Peñajara no menguaba, iba a más, cogiendo sentido, pero vaciándose cuando se le hacían bien las cosas. Miguel lo probó al quiebro por el pitón izquierdo con otra arrancada de ensueño.
Destacó también el quiebro de un joven, recitándole con la chaqueta y rematando por bajo como un capotazo. Llegó el momento de la enfilada: Banegas, calle abajo, se encontró con el toro en medio de la calle, rematándolo de rodillas. ¡Qué espectáculo!

Tras una larga lidia y prácticamente con las bolas apagadas, Jaume Bosch “El Sali” cerraba el toro a la carrera entre una tremenda ovación, como se despiden los toros buenos y encastados. Gran toro este Tipuano, de Peñajara.

Cerraba la noche Dominador, del hierro de Domínguez Camacho, con la incógnita de su comportamiento a bolas. Tras la cortada de Nacho, Camarelles salió del rabo y, tras dominarlo, ejecutó una rodada muy ajustada, arrancando una atronadora ovación.
El mejor detalle llegaría con Jesús Banegas, saliendo desde el callejón, calle arriba, luciendo al toro de verdad. Dominador se tiró con todo, y Banegas se lo cortó a mitad calle, de rodillas. El toro volvió a hacerle hilo y tuvo que volver a cortarlo, provocando una tremenda ovación para ambos. ¡Chapo!

El toro alternó grandes arrancadas con otras más sosas, pero dejando. A destacar dos quiebros finales: el de Carlos Lain, muy ajustado, y el de Adrián, el joven de Coria, que se lo sacó muy torero por el pitón izquierdo.
La parada de mansos daba paso a guardar el toro entre nuevos aplausos.

Tres toros con muchas posibilidades, en otra gran noche de la Peña Taurina Último Tercio en Alfara del Patriarca.

Informa: : Peña Taurina Último tercio.
Fotografías:
Manolo Moreno.

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