Un encierro histórico de Victoriano del Río, que quedará grabado en la memoria de los aficionados por su emoción, su bravura y su significado, inicia unas fiestas con un gran Misigato,
Día histórico el vivido en las fiestas patronales de la Sagrada Familia y Santísimo Cristo este sábado 11 de octubre. Por primera vez en su historia se había programado un encierro de toros cerriles, encargado de abrir las fiestas. Nada más y nada menos que de la ganadería de Victoriano del Río, una de las que atraviesa un mejor momento dentro de la cabaña brava. Seis astados muy bien presentados en conjunto presagiaban un gran día.
Pero como dice el dicho, tarde de expectación… La decepción no vino por el juego de los astados, ni por la organización del encierro, ni por la presentación de la ganadería madrileña, sino por las inclemencias meteorológicas. Decepción, sí, pero contenida, porque muchos aficionados, a pesar de lo adverso del tiempo, no quisieron perderse el histórico evento y acudieron a la llamada y a la valiente decisión de la comisión de fiestas de no cancelar el encierro.
Así, algunos minutos después de las 11:00, debido a la complejidad de organizar todo en las condiciones de lluvia, salían los seis astados acompañados de los cabestros de Germán Vidal. Pronto, enfilando la calle San José, los de la divisa amarilla y negra se estiraban, con cuatro toros por delante abriendo la manada y dos más rezagados. Durante todo el recorrido se pudieron ver excepcionales carreras, con unos toros que no fueron precisamente “la tonta del bote”: corrieron con peligro, buscando a los corredores cuando les pisaban el terreno, hecho que propició varios percances.
Al final, concluyó una carrera emocionante, intensa y peligrosa, que dio mayor importancia a este tipo de festejos y a quienes, pese al estado del piso, se atrevieron a correr, demostrando la gran afición y la buena salud de esta modalidad taurina.
A continuación, con todo ya organizado y tras las tertulias de rigor que protagonizaron el intenso encierro, se exhibió a “Alcalde”, nº 127, guarismo 0, un precioso astado, bien hecho y con dos importantes pitones, que salió al asfalto dando la cara. Su primera parte de la exhibición transcurrió en la plaza Molins, donde, bien respetado por los rodadores y controlando los terrenos, comenzó a embestir con sentido, siendo del gusto de los presentes y manteniendo la emoción en cada embestida. Ya en la parte final, Alcalde bajó algo el nivel respecto a lo mostrado en la plaza Molins, pero cumplió una buena actuación, teniendo en cuenta las condiciones adversas del día.
Por la tarde proseguía la fiesta con la suelta de dos astados, ya con arena en el recinto y con la lluvia respetando las exhibiciones. El primero en salir, el “Bou de Sant Josep”, fue un toro grande, alto y con una imponente encornadura. «Cantaor», nº 71, guarismo 0 demostró cierto peligro al llegar hasta palos y mantener un peligro sordo que mantuvo el interés en toda la calle.
Le siguió el segundo de los astados, un auténtico taco de toro, bajito, rematado, de preciosas hechuras, con una gran salida, bien aguantado por Pinel, que lució su buen comportamiento. «Misigato» llegó hasta la plaza dels Dolors, donde protagonizó una gran exhibición, muy completa, llegando hasta el final y dejando una excelente impresión entre todos los presentes.
La lluvia caída tras el festejo vespertino dejó impracticable la arena, por lo que hubo que suspender la embolada, sin poder redondear un gran día taurino. No obstante, ello no empañó lo mucho y bueno que ya se había disfrutado, quedando el ánimo puesto en el festejo del miércoles, en el que serán exhibidos los astados restantes de Victoriano del Río.
Informa: : J. Ramón Aparisi.
Fotografías: Vicent Arenós.

