Aguabuena y Abruño, dos toros del encierro de Zalduendo, han completado una jornada de transición en las fiestas del Roser de Almassora, con movilidad y nobleza como tónica general, destacando algunos lances de calidad al final de la tarde y el ambiente festivo de unas emboladas que han vuelto a congregar a numeroso público.
Almassora ha llegado al ecuador de las fiestas en honor a la Mare de Déu del Roser con una jornada taurina marcada por la presencia de dos ejemplares del encierro del pasado sábado, que han puesto el punto final al paso de la divisa Domecq por la presente edición de las fiestas.
El primero en salir a la vila ha sido “Aguabuena”, número 163, de capa castaña, patrocinado por las peñas El Corb, Els Clafidors, San Fermín, Amigues del Bou y El Roser. Le ha seguido “Abruño”, número 253, negro zaino, con el patrocinio de La Picaora, El Jaleo y El Bureo. Ambos ejemplares han ofrecido una exhibición similar a la de sus hermanos de camada, mostrando movilidad y nobleza, aunque sin llegar a romper en bravura.
La actuación de Abruño ha sido la más destacada, dejando en la parte final de su lidia, ya en la plaza Mayor, algunos lances vistosos y de buena ejecución, que han animado a los numerosos aficionados presentes.
La noche ha seguido la misma tónica que la tarde y las jornadas precedentes: buena asistencia de público, correcta ejecución en las emboladas, y un ambiente festivo protagonizado por la participación de los vecinos y peñistas locales, que han puesto la emoción y el calor de la jornada.
Con esta cita, Almassora ha cerrado el capítulo de los Zalduendo, en una edición que sigue manteniendo el buen ritmo y la esencia taurina que caracteriza sus fiestas mayores.
Informa: : J. Ramón Aparisi.
Fotografías: Vicente Arenós.

