Los murubes de Fermín Bohórquez Domecq marcaron el ritmo de la jornada, que culminó con una animada capea nocturna con toros de Brazuelas.
El Lunes de Carnaval dejó una jornada intensa en Ciudad Rodrigo, con protagonismo para los murubes gaditanos de Fermín Bohórquez Domecq, que centraron tanto el encierro como las capeas del día.
Encierro del lunes
Ante una gran afluencia de público y expectación, salieron los murubes gaditanos, que enfilaron la calle Agustín de Foxá. Al ir la manada algo segregada y con espacio entre bureles y cabestros, pudieron verse las primeras carreras de lucimiento, permitiendo a varios mozos “coger toro”.
El inicio fue vertiginoso, pero esa velocidad provocó una posterior ralentización antes de llegar al Registro. Los dos toros de más cuajo se llegaron a parar en la subida, marchando prácticamente al paso y derrotando a ambos lados de las agujas, ritmo y maneras que mantuvieron hasta entrar en chiqueros tras sus hermanos.
Capea matutina
Lleno en los tendidos y también en el ruedo.
El primer murube, bajo de manos pero bien rematado y con cuajo, salió echando la cara arriba y llegando hasta el final. Mostró falta de bravura, aunque su movilidad permitió el lucimiento en varios quiebros de ejecución impecable. En la muleta evidenció su falta de fuerza, lo que impidió el triunfo de la docena de maletillas que aguardaban su turno.
El segundo Bohórquez, más alto y con similar remate, salió acanto, con la cara alta y apretando en tablas, provocando momentos de tensión en las barreras del coso mirobrigense. Más pendiente de las zapatillas de los mozos que abarrotaban las tablas, apenas permitió un par de quiebros, eso sí, muy ajustados y de bella ejecución. En la muleta, como su hermano, mostró falta de fuerzas y solo dejó lucirse a algún maletilla que supo llevarlo a media altura.
El tercer astado, más corto y bajo de manos, ofreció mejores condiciones desde la salida. Con embestida noble e importante para la muleta, mientras le duró la fuerza permitió embestidas de calidad y el lucimiento de los maletillas.
Capea vespertina
Por la tarde salieron los tres murubes, toros con mucho cuajo y peso, bastos de hechuras, lo que condicionó el desarrollo del festejo. Nobles y con movilidad, mantuvieron la emoción en algunos quiebros al inicio de cada lidia.
En la muleta apenas hubo opciones claras para los maletillas. El último toro, con algo más de movilidad, consiguió mantener la expectación en los abarrotados tendidos.
En el desencierro solo bajaron los dos primeros toros gaditanos, sueltos y atentos a los cites, aunque sin terminar de entregarse. Uno de ellos quedó emplazado en la zona de los pinos, ralentizando la llegada a los corrales de San Pelayo.
Capea nocturna
Gran ambiente en el coso mirobrigense, abarrotado de peñas y animado por las charangas. A las 00:15, con puntualidad, salió el primer astado de la ganadería vallisoletana de Brazuelas.
Un toro largo, hondo, alto y con mucho trapío, que impuso respeto inicial. Los mozos tardaron en citarlo, pero dejó ver calidad al volverse tras cada quiebro. Fue un toro de menos a más, permitiendo el lucimiento en la segunda suelta.
El segundo, de menor trapío pero con mayor movilidad, permitió ver buenos saltos y quiebros. Se repitió uno de los murubes de la tarde que, más orientado y descansado, dio mejor juego en todas las suertes.
Así transcurrió el Lunes de Carnaval, con una jornada completa en la que los murubes marcaron el desarrollo del festejo y la noche volvió a demostrar el ambiente único del antruejo mirobrigense.
Informa: : Redacción Els Bous la Nostra Festa.
Fotografía: Manolo Moreno.

