El último día dejó emoción en el encierro, tensión en el desencierro y un toro excepcional que quedará en la memoria de la afición mirobrigense.
Se apagan los últimos ecos del Carnaval en Ciudad Rodrigo. Apenas ha terminado el festejo vespertino y ya comienza la cuenta atrás para el próximo año. El Antruejo se despide dejando emoción, riesgo y un toro para el recuerdo.
Toro del Aguardiente: fuerza y percance
La jornada arrancó con el tradicional Toro del Aguardiente, un cinqueño de Hermanos Sánchez Herrero, alto, de mucho trapío, un auténtico “tío”. Salió con fuerza de los toriles mirobrigenses y, tras el recibimiento de un par de mozos, tomó la calle Madrid en una carrera rapidísima.
Suelto pero con gran movilidad, dio juego ante los aficionados más madrugadores. En uno de los derrotes se dañó ligeramente el pitón derecho; no llegó a partirse, pero la sangre evidenciaba la rotura, lo que obligó a reconducirlo a la plaza para continuar la lidia en terreno más favorable.
Encierro de Domecqs: vértigo y emoción
A las 11:00 en punto salieron de los corrales de Agustín de Foxá seis hermanos del que abrió la mañana, un encierro cuajado, grande y muy bien presentado, los Domecq de El Bodón.
La carrera fue vertiginosa. Pronto se pusieron en cabeza dejando atrás a los bueyes. Hubo emoción y riesgo, especialmente con un toro colorado que barría la calle de lado a lado. Uno de los astados, rezagado y muy orientado, generó momentos de tensión desde la subida al Registro hasta su entrada en la plaza en último lugar. Buenas carreras y esa sensación de peligro que forma parte esencial de la fiesta quedaron grabadas en el casco histórico.
Capea matutina y premio Conrado Abad
Abrió plaza el toro que cerró el encierro, negro mulato, largo y rematado, que sacó bravura y nobleza permitiendo el lucimiento de mozos y maletillas ante una Plaza Mayor abarrotada.
En segundo lugar se repitió el cinqueño del Aguardiente. Mermado por la lesión del pitón y muy orientado, se emplazó sin permitir ver su nobleza.
Acto seguido se entregó el Premio Conrado Abad al mejor maletilla del Carnaval, que recayó en Javier Ramírez, de Madrigal de la Vera. Como agradecimiento, se fue a porta gayola para recibir a un negro bragado, largo y amplio de pitones, también de Sánchez Herrero, toro bravo que fue de menos a más y mostró gran clase en su embestida.
Cerró la mañana un colorado alto y hondo, con gran badana y más abrochado de pitones, que salió con fuerza y llegó hasta el final en sus embestidas.
Desencierro con tensión
En el desencierro posterior se vivieron momentos de incertidumbre cuando los tres astados soltados de chiqueros se quedaron embistiendo en la plaza y en la calle Madrid, sin seguir el ritmo de los bueyes. Fue necesario reconducir a los cabestros para hermanar la manada. Finalmente, el descenso hacia los corrales de San Pelayo se realizó a ritmo lento, con tensión en el Registro debido a la orientación de los toros.
Granadino, el mejor toro del Carnaval
Lo bueno se hizo esperar. En la última capea apareció Granadino, cuatreño herrado con el número 23 en la finca Alvarillo, negro bragado meano salpicado, de lomo recto y bajo de manos. Un toro muy bravo y noble, metiendo el hocico en la arena y embistiendo con codicia en cada pase de muleta.
Se arrancó de lejos en cada cite, con tranco alegre y embestida franca. Un toro excelente, de los que crean afición y justifican un Carnaval. Sus dos hermanos, que le acompañaron en la capea vespertina, dieron buen juego en líneas generales, pero quedaron eclipsados por la rotundidad de Granadino.
Tras un rápido desencierro, los tres astados cerraron las puertas de los toriles de San Pelayo. Ahora solo queda esperar: el 5 de febrero de 2027 a las 18:00, cuando el Campanazo de paso al antruejo mirobriguense en otro apasionante Carnaval del Toro.
El Carnaval del Toro se despide hasta el año que viene. Y ya empieza la cuenta atrás.
Informa: : Redacción Els Bous la Nostra Festa.
Fotografía: Manolo Moreno.

