Museros vivió una jornada inolvidable en el arranque del aniversario de la peña, con un cartel de máxima categoría y un ambiente cargado de memoria y pasión
La tarde del sábado 11 de abril quedará grabada en la historia de Museros y, especialmente, en la de la peña Els Valents. 50 años de trayectoria que se celebraron con la emoción a flor de piel y con el sentimiento de pertenencia latiendo en cada rincón del pueblo.
Tres de los fundadores aún presentes fueron testigos de un día que trascendía lo taurino. Junto a ellos, muchos de los que han estado desde los inicios, además de los hijos, nietos y amigos que han heredado la afición y el sentimiento por una peña que trasciende lo taurino. En definitiva, una familia taurina que celebró su medio siglo de vida por todo lo alto.
El pasacalle fue el primer reflejo de todo ello. Recuerdos, vivencias y también emoción por quienes ya no están pero forjaron el espíritu de la peña. Las 50 salvas, sobrias pero cargadas de significado, rindieron homenaje a esa historia. La foto de familia, multitudinaria, y después la de la directiva —artífice de este aniversario— dieron paso a un aplauso cerrado y sincero entre el pueblo a la peña y la peña a la directiva. Tres pilares imprescindibles: toros, arraigo y tradición.
Para una efeméride de tal magnitud, el cartel debía estar a la altura. Y lo estuvo. Cuatro ganaderías históricas, reflejo de la esencia de la tauromaquia: Miura, Victorino Martín, Pablo Romero (ahora Partido de Resina) y Adolfo Martín. Sangres fundacionales como Cabrera, Gallardo, Jijona, Vazqueña, Navarra o Vistahermosa confluyen en mayor o menor medida en ellas, hoy siendo ya encastes propios que marcaron una tarde de máxima expectación.
Pero la jornada no se limitó únicamente a la tarde. El aniversario comenzó ya por la mañana con una entrañable trashumancia infantil con becerras mansas, donde los más pequeños pudieron disfrutar del contacto directo con las reses. Una mañana cargada de emoción, nervios y sonrisas, en la que se sembró afición entre las nuevas generaciones y que sirvió como perfecto preludio de lo que horas después sería una tarde grande para la historia de la peña.
Una desencajonada a la altura del aniversario
Abría la tarde “Costurero” nº 37, de Miura, saliendo de culo como manda la tradición valenciana. Un toro imponente, largo y serio, con romana, un auténtico ejemplar de Zahariche al que solo la merma en un trozo de pitón lo privo posiblemente de estar en una gran feria. Con ello estuvo en un gran día para hacer historia. Desde su salida dejó claras sus intenciones, rematando con fuerza en los palos y acudiendo con todo a cualquier estímulo.
Cuando fijó su mirada en Javi Campo y Aitor Traver, se arrancó con decisión, encontrando la firme respuesta de ambos. A partir de ahí, desarrolló una embestida clásica de su casa: boyante, con buen tranco, noble y siempre con ese punto de peligro. Hubo sustos sin consecuencias y momentos de gran nivel como el quiebro de Jorge Pardo. Ovacionado y encerrado entre aplausos, cumplió el sueño de muchos aficionados.
Le siguió “Media Pala” nº 13, de Partido de Resina, un precioso cárdeno, fino y bien armado. Aitor Traver y Vicent Chordá recibieron a un toro que se empleó con movilidad durante toda su exhibición. Con la embestida característica del hierro, morro por arriba, dio juego y permitió el lucimiento, llegando a buscar en las ventanas, dejando una sensación de satisfacción general.
El turno fue después para “Milenario” nº 71, de Victorino Martín. A su salida, los jóvenes Jorge Pardo y Aitor Santamaría firmaron un inicio de mucho mérito, aguantando con firmeza. Tras unas primeras embestidas revolviéndose, como buen victorino, el toro rompió definitivamente, ofreciendo un recital de casta y entrega.
Pedro Cabrera, Jesús Banegas y Raúl Moreta dejaron su sello con quiebros y enfiladas de mérito, mientras que Jorge Pardo protagonizó uno de los momentos de la tarde al zafarse de una situación comprometida. Aplausos para un toro encastado y emocionante.
Cerró la desencajonada “Aviador” nº 81, de Adolfo Martín. Toro serio, de hechuras típicas del encaste Albaserrada y con dos pitones importantes. Sin embargo, su comportamiento fue más incierto, acudiendo a los cites pero sin terminar de romper hacia adelante. Aun así, dejó detalles y permitió momentos de lucimiento, como el quiebro de Aitor Santamaría o la intervención de Sarrión, que también quiso dejar su sello en un día tan señalado.
Vacas, noche y continuidad de la emoción
Tras la desencajonada, las vacas de El Saliner pusieron el broche al festejo vespertino, con buen juego y algún susto sin consecuencias, confirmando que las hembras siguen siendo parte esencial del festejo en Museros.
La noche arrancó con un nuevo pasacalle y un espectacular castillo de fuegos artificiales para conmemorar el aniversario. Después, “Costurero” volvió a escena en el pilón, con un comportamiento noble en la embolada y mostrando su poderío en la salida y dejando embestidas de interés antes de acusar el esfuerzo y la falta de pelea. El privilegio de liberarlo del pilón fue para Jorge Pardo, con Manolo Moreno al rabo.
Siguió «Milenario», que realizó una fuerte salida del palo tras cortar la cuerda Jordi y Manolo al rabo, en una primera encastada embestida a Javi Campos, para luego acudir a la arena, con momentos de gran importancia, pero la falta de oponentes hizo que se quedara más parado, aun así tuvo buenas embestidas cuando le pisaron el terreno apropiado.
El tercero en ser embolado fue “Aviador”, con Rubén Alcaina al cuchillo y Aitor Santamaría al rabo. El astado estuvo más parado en esta ocasión. Se fue al asfalto y quiso poca pelea.
Cerró la noche el de Partido de Resina, en una embolada trabajada y complicada pero bien resuelta, con Aitor Santamaría cortando y Manolo al rabo. El toro que mostró movilidad aunque sin excesiva entrega.
Un aniversario que ya es historia
Museros y la peña Els Valents vivieron una jornada que fue mucho más que un festejo. Fue la celebración de medio siglo de afición, de una historia nacida del pueblo y para el pueblo, con el objetivo de ampliar los festejos taurinos más allá del 14 de agosto.
Cincuenta años después, aquella ilusión inicial se ha transformado en una realidad sólida; de entonces ahora el pueblo ha disfrutado de una semana taurina consolidada, más de una decena de peñas implicadas durante estos 50 años, algunas que continúan, otras que aportaron su parte taurina a un pueblo que vive el toro con intensidad.
El aniversario continuará el próximo fin de semana con nuevos actos y el esperado encierro de El Pilar. Pero lo vivido ya confirma una cosa: Els Valents no solo celebra su historia, sino que sigue escribiéndola con fuerza, pasión y futuro.
Informa: Manolo Moreno.
Fotografías: Manolo Moreno, Jorge.

