Llíria, un 9 d’octubre entre raíces, bravura y valencianía

La capital del Camp de Túria reafirma su cita taurina como seña de identidad en el Día de la Comunitat Valenciana, con multitud de modalidades, reses exhibidas, bravura y un gran ambiente con muchos aficionados desplazados para vibrar con las exhibiciones.

El 9 d’octubre siempre ha tenido un significado especial en la Comunitat Valenciana. Es el día de la historia, de la cultura y de la identidad de un pueblo, y en muchas localidades también ha sido el día del toro. En Llíria, esa unión entre valencianía y tradición taurina se ha consolidado con los años, gracias al impulso inicial de la penya B.A.C., que instauró esta fecha como referente, y al posterior apoyo de otras peñas que se han sumado para engrandecer una jornada que se ha convertido en emblema de la capital del Camp de Túria.

Una jornada que ha desafiado al tiempo

Las previsiones meteorológicas no han sido las más favorables. La amenaza de lluvia y la alerta naranja del día anterior han puesto en riesgo la celebración -llegó a estar suspendido el día-, suspendiéndose la mañana, en la que estaban previstos el encierro de German Vidal y el encierro de toros y caballos de Fernando Machancoses. Sin embargo, la afición y el empeño han podido más que el cielo, y finalmente la tarde y la noche se han desarrollado con total normalidad, dando paso a un completo día taurino con cinco ejemplares cerriles en las calles de Llíria.

La tarde ha tenido toros de nivel y bravura

El primer protagonista ha sido el astado de Toros de El Torero, presentado por la penya B.A.C.. Se ha tratado de un toro muy completo, serio, bien presentado y con el comportamiento que todos esperaban. Ha sido bravo, encastado y ha arrancado de lejos con fuerza y entrega. Un ejemplar redondo que ha confirmado la buena elección de la peña.

A continuación, la peña Guarismo 4 ha presentado un toro de Los Ronceles que ha llamado la atención por su presencia y potencia. Con mucha romana y una salida vibrante, el animal ha embestido con clase y bravura, aunque después se ha aquerenciado en los terrenos que dominaba, dificultando el lucimiento de los rodadores. Aun así, ha dejado momentos de emoción y respeto.

Las vacas de Victorino Martín, exhibidas por la peña V.A.C., han completado la tarde con una actuación de gran interés. Han tenido buena presentación, bravura y el sello característico de la ganadería. Una de ellas era la madre del célebre Cobradiezmos, el toro indultado en la plaza de toros de la Maestranza de Sevilla por Manuel Escribano, lo que ha añadido un toque de historia al festejo.

Por su parte, la B.A.C. infantil ha mantenido su tradición con la exhibición del novillo-toro cerril de German Vidal, un bonito ejemplar castaño, de hechuras armónicas y presencia seria. El toro ha salido noble, con buen tranco, y aunque se ha parado por momentos, ha sabido embestir con claridad a quienes se han puesto delante. Una vez más, los más pequeños han disfrutado de su protagonismo en una jornada de pura afición.

Una noche encendida de fuego y emociones

Con la caída del sol, Llíria ha vivido una noche intensa, llena de expectación y respeto. La peña V.A.C. ha organizado el encierro de vacas emboladas, un espectáculo complejo que se ha resuelto con brillantez. Las carreras han sido limpias y emocionantes, con gran respuesta del público, que ha llenado las calles para vivir de cerca la magia del fuego.

La peña B.A.C. ha apostado fuerte con un toro de Peñajara, hijo de la vaca Cocinera y perteneciente a la reata del mítico Cocinero, que años atrás dejó una gran impronta en la propia peña. Aunque no ha alcanzado todas las expectativas, el toro ha tenido arrancadas interesantes y ha exigido a los rodadores la máxima precisión para lucirlo.

La vaca cerril de Victorino Martín, embolada al pilón, ha tenido el típico comportamiento de la casa: temperamento, codicia y un juego exigente que ha mantenido la atención del público. Por su parte, el toro de El Torero ha mejorado su actuación respecto a la tarde, con arrancadas fuertes y una presencia poderosa en la plaza, protagonizando una embolada vibrante. Multiples lances ha recibido el astado, a los que ha acudido con prontitud, bravura y entrega este buen toro de El Torero.
El ejemplar de Los Ronceles ha mostrado más complicaciones, marcando su terreno y dejando una fea cogida que ha restado lucimiento, aunque no ha empañado el conjunto de la jornada.

Un día que ha reafirmado la esencia de Llíria

Entre la bravura, el fuego y la emoción, Llíria ha vuelto a dejar claro que el 9 d’octubre es mucho más que una fecha marcada en rojo en el calendario. Es un sentimiento colectivo, una forma de celebrar lo que se es. La ciudad ha vuelto a vibrar con un día grande, demostrando que la tradición taurina sigue viva, que la pasión no entiende de meteorología y que cada toro, cada carrera y cada mirada al pilón forman parte de una historia compartida que Llíria ha sabido mantener con orgullo y autenticidad.

Informa: : Redacción.
Fotografías: Manolo Moreno
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