El astado de Guadajira destacó en la última tarde del “bou de vila” y fue despedido entre aplausos en una semana que concluyó sin incidentes pese al lleno constante en la vila
Llegaba el último día de festejos taurinos de las fiestas de San Pascual 2026 en Vila-real, una jornada marcada por el ambiente de las grandes ocasiones y con el cartel de “no hay billetes” en una vila repleta de aficionados para despedir una intensa semana taurina.
Abría la tarde Lunero nº 36, g.2, de la ganadería Monteviejo, un toro de preciosa estampa, una auténtica lámina de tipo que había despertado una gran expectación entre los aficionados. Sin embargo, todo quedó en eso. El ejemplar realizó una salida muy distraída y pronto se paró en los medios, haciendo caso omiso a los cites de los “rodaors”. Un toro del que se esperaba mucho, pero que finalmente no terminó de ofrecer opciones ni dejó detalles reseñables.
El segundo de la tarde fue Jugador nº 27, g.2, de la ganadería Guadajira, un toro de imponente presencia, destacando especialmente el pitón izquierdo, auténtico puñal. Y haciendo honor a su nombre, este sí llegó dispuesto a jugar.
El ejemplar desarrolló una lidia de gran interés, mostrando bravura, fijeza y codicia, acudiendo con alegría al quiebro y apretando de riñones en las arrancadas largas. Un toro que conectó rápidamente con el público y que para muchos aficionados fue el toro de la feria, siendo despedido con aplausos al término de su exhibición.
Cerraba la tarde Portugués nº 2, g.2, de Álvaro Núñez, otro de los toros que había generado importantes expectativas previas. Bien presentado, dejó como principal argumento una salida interesante, acudiendo al cite con fijeza en los primeros compases. Sin embargo, aquella chispa inicial fue apagándose rápidamente. El toro pareció quedarse sin depósito y terminó escondiéndose durante gran parte de la lidia, sin atender ni a los “rodaors” ni a los mansos. Finalmente, el ejemplar no pudo ser embolado por la noche.
En el apartado nocturno, las emboladas tampoco dejaron aspectos especialmente reseñables. El toro de Monteviejo desarrolló prácticamente toda su lidia por las calles, escondiéndose hasta el final.
En sustitución del ejemplar de Álvaro Núñez, se emboló un toro de corro del hierro de Capota, en una actuación sin mayores incidencias.
Cerró la noche el toro de Guadajira, que acusó enormemente el esfuerzo realizado durante la tarde, quedándose sin fuelle en los primeros compases de la embolada.
Afortunadamente, no hubo ningún percance que destacar, poniendo el broche a una semana limpia de incidentes, algo especialmente reseñable teniendo en cuenta el enorme número de aficionados que han llenado la vila durante todos los festejos.
Con esta jornada, Vila-real cerró unas fiestas de San Pascual 2026 que han vuelto a demostrar la fuerza de la afición local y la capacidad de convocatoria de unos festejos que, día tras día, han congregado a miles de personas alrededor del toro en la calle.
Informa: Redacción Els Bous la Nostra Festa.
Fotografías: Manolo.

