La última jornada ha vuelto a dejar buenas carreras, emoción en las calles y el protagonismo de una juventud que garantiza el futuro de la fiesta
Las fiestas de Santa Quiteria 2026 han puesto este sábado el punto final a una intensa semana taurina en Almassora, cerrando varios días de actividad continua donde el toro ha vuelto a convertirse en el gran protagonista de una de las citas más importantes del calendario nacional.
La jornada ha comenzado por la mañana con la tradicional prova, en esta ocasión a cargo de la ganadería de Hermanos Cali, manteniendo el ambiente en las calles desde primera hora.
Por la tarde ha salido el primero de los astados anunciados, Golfo nº 77, de Toros de El Torero, un ejemplar negro, muy en el tipo de la casa y de bonita presencia, siendo parado por Richard.
El toro ha mostrado alegría en los cites, prontitud en las embestidas, nobleza y movilidad, ofreciendo buenas opciones durante gran parte de su lidia. Destacaron especialmente dos fuertes y rápidas carreras, donde algunos mozos quedaron bastante apurados, aunque todo quedó únicamente en sustos.
El ejemplar pasó buena parte de la tarde en la Picaora, donde los rodaors pudieron disfrutar con el comportamiento del animal.
Por la noche llegó la embolada, realizada por la cuadrilla De Taurinas Maneras, con Paula cortando la cuerda y Andrés ejerciendo de rabero. El toro volvió a mostrar entrega y nobleza, dejando bonitas arrancadas a los recortes y prolongando alguna embestida hasta los barrotes. Su lidia se desarrolló principalmente por la zona del Raval y la Picaora.
El último toro de las fiestas fue Ganchero nº 46, del hierro de Las Monjas, un ejemplar castaño y de bonita presencia, al que paró Raúl. En la salida el toro embistió con rapidez, llegando a encontrarse con la pared y levantándose prácticamente de pie, dejando una imagen llamativa.
Ya en las calles el ejemplar mostró movilidad y prontitud en los cites, realizando también dos fuertes arrancadas que crearon peligro entre los rodadores. Con el paso de la lidia comenzó a reservarse y a cuidarse más, arrancándose cuando tenía cerca al aficionado.
La embolada contó con Álvaro cortando la cuerda y Marcos de rabero. El toro mantuvo movilidad en las calles y codicia en los cites, terminando finalmente en la plaza Mayor, donde volvieron a entrar en escena los recortadores.
Especial protagonismo tuvo Maik, que dejó varios quiebros muy ajustados, tanto con chaqueta como a cuerpo limpio, llevándose una fuerte ovación al igual que el propio toro en el momento del encierro, teniendo incluso que saludar ante el reconocimiento del público.
Más allá de los toros exhibidos, la jornada también volvió a dejar uno de los momentos más entrañables de las fiestas con la trashumancia infantil protagonizada por el ganado local de Alba Atenea. El acto registró un lleno hasta la bandera, con los más pequeños disfrutando de bonitas carreras junto a los becerros.
Una imagen que vuelve a demostrar que esta juventud será el futuro de nuestras fiestas taurinas, y que por ello es fundamental acompañarlos, responderles y enseñarles desde pequeños el valor y la tradición de la fiesta.
Además, la noche del viernes regresaron las ya habituales vacas enfundadas de Alba Atenea, esta vez con espiquer y diferentes obstáculos, manteniendo la esencia y el ambiente de siempre, con lleno en barrotes y cadafales y una gran participación del público.
Así ha bajado el telón Santa Quiteria 2026, una semana que ha vuelto a confirmar el peso de Almassora dentro del panorama nacional de festejos populares y el arraigo que mantiene el toro en las calles de la localidad.
Informa: Ramón Aparici.
Fotografías: Rullot.

